02 abril 2017

La partida de póquer.

Cuando llegamos a mi casa saqué la baraja de cartas. Le había prometido que la iba a enseñar a jugar al póquer y eso es lo que pensaba hacer... pero con un juego más de por medio, por supuesto. Su cuerpo, el mío y la noche lo valían.

- ¿En serio me vas a enseñar a jugar al póker?
- Por supuesto que si ¿No te fías de mi como profesor?
- ¡Claro que si!
- Ahora bien, para que nos lo tomemos en serio vamos a tener que jugar al strip póquer...
- Por mi parte, no hay ningún problema -dijo con una sonrisa pícara-.


De esa forma le expliqué las reglas y el funcionamiento general del póquer. Tras un breve rato en el que entendió la manera de jugar, le dije que era el momento de ponerse a jugar.

- La mejor manera de aprender a jugar es jugando.

Con ello, repartí las cartas y nos pusimos manos a la obra. Como se trata de strip-póker entre dos amigos, las apuestas llevaban el sello de nuestra piel. Así que, tras la primera ronda, un trío venció a su pareja. Era su turno de quitarse la ropa...

- La camiseta -le dije mirándola fijamente-.


Ella se quitó la parte de arriba tan sensualmente que en ese momento sentí como mi cuerpo ardía al mismo tiempo que mi mirada acompañaba el movimiento de su ropa deslizándose sobre su deliciosa piel.

Jugamos una segunda partida. En esta ocasión, la suerte me fue aciaga, pues perdí. De esa forma, ella me dijo con una mirada tan sensual que me la puso dura al instante.


- Ahora te toca a ti quitarte la camiseta.

Y eso fue justamente lo que hice.


- Empieza a gustarme este juego... -dijo ella-.

Tras la siguiente tanda, la suerte volvió a estar de mi parte. Ella se arriesgó, pues parece que le había gustado eso de verme quitarme la ropa.

- No me lo puedo creer, he estado a punto de ganarte...


- Así es. En el póquer la suerte se decide a veces por poco... y eso que no me he echado ningún farol. Pero no me distraigas más, es tu turno de quitarte otra prenda de ropa.
- Te preguntaría qué quieres que me quite... pero está claro lo que quieres ver.


- Así es... -afirmé yo con rotundidad- Tienes unos pechos preciosos.
- ¡Muchas gracias! Todo el mundo me lo dice.

Y así, sin pensárselo dos veces, movió sus delicadas manos con lentitud hasta su espalda y allí desabrochó con maestría ese sujetador de grandes dimensiones.


- No te voy a negar que así me siento más cómoda. El sujetador me estaba apretando un poco...
- No me extraña -dije yo asombrado, sin poder quitar la vista de esos tremendos pechos-.


La siguiente partida volvió a caer cruz. Se igualaba la partida. Pero para mi desgracia yo no tenía más prendas que quitarme por encima de la cintura. Así que tras perder ella insistió en que me acercara, que quería quitarme los pantalones con sus propias manos...


- Me gusta haberte dejado en calzoncillos. Estás muy, pero que muy sexy...
- Gracias.
- Si me permites que te lo diga, tienes un paquete impresionante ¿Todo eso es tuyo?
- Creo que si -dije yo juguetón-. Me suele costar encontrar buenos slips... todos me aprietan de la entrepierna.


- ¡Parece que tengas un par de pelotas de tenis ahí debajo!
- ¡Jajajajaja!
- Ufffffff... no puedo dejar de mirarte el paquete...


- Bueno, parece que la admiración es mutua. Yo tampoco puedo dejar de mirarte ese cuerpazo con curvas que tienes. Me encanta...
- ¿De verdad? Yo siempre he creído que los chicos de ahora no se fijan en las que tenemos curvas.
- Gilipollas hay en todas partes... Estás buenísima y eres tremendamente sexy.


Tras esas palabras, ella se mordió el labio, me miró de arriba a abajo y seguidamente se agachó un poco. Comenzó a tocarme con toda su mano por mi entrepierna, desde mis testículos hasta la punta de mi verga que prácticamente se asomaba por el slip.

- ¡Madre mía! ¡Qué dura la tienes!


- Si... la verdad es que ya me comienza a apretar la ropa interior.
- Bueno, entonces hagamos como que yo he ganado al póquer y así podré quitarte lo que te queda... que lo estoy deseando.


Poniéndose de rodillas, comenzó a juguetear sin mediar palabra con mi tranca. Se la puso junto a la cara, supongo que para tener un punto de referencia de su longitud. La miró detenidamente de arriba a abajo y luego, sin apartar su mirada de ella, sacó si lengua y me la enseño.

- La quiero toda para mi.


Comenzó a chupármela por abajo, mientras yo comenzaba a estremecerme de placer sobre esa silla. La partida había quedado a medias, pero esto que estaba comenzando iba a terminarlo de cualquiera de las formas.


- Glup... glup... glup...

Allí únicamente se escuchaba el ruido de su boca al absorber y adentrarse en ella hasta lo más hondo mi verga dura.


- Me gusta más éste juego, nena... A ésto si que no hace falta que nadie te enseñe...


Comenzó a recorrerla con su lengua. No quería que se le escapase ni la más pequeña de las rugosidades de mi polla. Quería deleitarse con ella como si fuera un juego a su entera disposición. Y la verdad es que en éste preciso momento así era. Yo me sentía extasiado ante semejante panorama sexual.


- Ojalá te la pudieses meter toda en la boca...
- ¡Pero si necesito las dos manos para chupártela!


- Me parece que ya va siendo hora de que te quite la última prenda de ropa que te queda... ¿no crees?
- Creo que si...

Sin mediar palabra soltó mi polla y se puso frente a mi. Yo deslicé mis manos sobre su cuerpo y comencé a bajar por su piel hasta alcanzar el borde de su tanga. Entonces lo cogí fuerte con los dedos y lo desplacé hasta sus tacones. Por fin logré lo que con tanto anhelo había buscado: su cuerpo.


- Siéntate.

Eso fue lo que hice. No sabía que pretendía pero me daba igual. Se notaba que sabía lo que quería y lo sabía hacer bien.

- Voy a ponerme encima. Quiero que me empales con tu polla.


Dicho y hecho. Ella se ensartó mi tranca en su coño. Tuvimos que hacer varios movimientos con las caderas para lograr amoldarnos el uno al otro, pero finalmente la ensarté hasta el fondo con toda mi polla. Ahora su sexo estaba bien lubricado y era hora de que gozáramos.


- Métemela fuerte, vamos...


Comenzó a trotar sobre mi como una yegua desbocada, como una perra en celo sin freno. Yo no podía hacer más que ver como su melena subía y bajaba, sintiendo en el borde de mis manos, que había puesto en su cintura, como sus pechos subían y bajaban en cada una de las embestidas que me daba. He de reconocer que al principio me sorprendí, gratamente, de que tuviera ganas de hacerlo con tanta fuerza.


- ¡Así me gusta que me follen! ¡Sí, así!

Si lo que buscaba era que le enseñara un juego esa noche, le iba a enseñar dos: uno de cartas y otro con mi dura polla.


- ¡Cabrón, fóllame así!

Tal vez con otra persona, me hubiese sentido incómodo de follar así. Más que nada porque para que ella lleve el control, tiene que saber hacerlo, algo que no todos los hombres y las mujeres saben. También porque al ponerse de espaldas hacía mi, me quedo sin poder mirarla a los ojos ni jugar con sus pechos. Pero ella logró que me olvidara de todo eso y disfrutara sencillamente de una buena follada, que es lo que hay que hacer siempre.


Sus pechos duros, en su vaivén, provocaban un sonido seco al chocar contra su piel. Yo me deleitaba escuchando eso y el sonido de sus labios al morderse y maldecir con la boca pequeña, gimiendo como una mujer que sabe disfrutar plenamente de su sensualidad.


- No puedo dejar de mirar como me metes la polla hasta el fondo... ¡joder!


- Si te gusta pienso seguir un buen rato más... Aquí no pienso dejarme perder.
- Ni yo quiero que lo hagas... mmmmmmmmmmm...

Sus cabellos morenos se deslizaban sobre su piel con tanta sensualidad que me daban ganas de morderle la espalda, y eso es lo que comencé a hacer, pasándole mi lengua por toda su piel, para sentir el sabor de su sexo.


- ¡Me estás quitando todas las telarañas del coño!
- ¡Jajajajajaja! ¿Por qué dices eso? Con lo preciosa que eres dudo que no folles.
- Menos de lo que quiero... pero es que hacía tiempo que no follaba en esta postura, que me encanta, ni con alguien tan bueno como tú. Los buenos amantes estáis en peligro de extinción.


- Eso será porque no se nos valora lo suficiente.
- ¡Pues yo te valoro... y mucho! Pero calla y sigue follándome... que a este ritmo de diablo, estoy a punto de correrme cabronazo...


- Déjame que sea yo quien te masturbe. Tú estás aquí para disfrutar...
- Mmmmmmmmmmmmmm... -dijo mientas sollozaba de placer-.


Ella se giró y comenzó a besarme. Estaba claro que ambos estábamos disfrutando y además ella estaba cumpliendo con un polvazo y una postura que la ponía tan cachonda que sentía como las gotas de sudor caían por todo su cuerpo. Y es que no hay nada más bonito que ver disfrutar a otra persona tanto como estás disfrutando tu mismo.


- Estoy a punto... ¡clávamela toda!

Sin dilación, entre mis dedos y mi polla, comenzamos con un movimiento de caderas y un ritmo que la dejó, literalmente, al borde del éxtasis. Era el momento, era SU momento. Yo solo podía dejarla respirar fuerte sobre mi pecho mientras la penetraba y mirar de reojo como su boca se abría como deleite de placer.


Así pues, en apenas unas cuantas embestidas, ella se corrió entre mis piernas. Era el momento que tanto deseaba, era el momento de verla gozar, de sentir como se estremecía sobre mi piel, como se retorcía sobre mi pecho y como estallaba en un grito de júbilo en mi propia casa. Es lo que todo hombre desea tener, pero era yo el que en aquel momento lo acababa de conseguir.


- ¡Me has matado!
- Me alegro que así sea...
- Pero no pares, quiero que tu también te corras.
- Tranquila... si no pensaba parar.

Así que la sujeté fuerte con los brazos y continué follándomela como si nada hubiera pasado, aunque, por suerte, así había sido.


- Joder... follas como un bestia. Creo que tengo que agradecértelo, por mucho que me guste esta postura...
- Como tu quieras, como tu mandes.


- Entonces ponte ahí que te la chupe. Me he quedado con ganas.
- Te advierto que me voy a pegar una corrida de infarto. 
- Eso espero. Ven... déjate llevar.


- Mmmmmmmmmmm... -dijo mirándome fijamente-.
- ¿Ocurre algo?
- Si, que me encanta hacer ésto.


¡Qué os voy a decir de una buena mamada que no sepáis ya! Podía deciros y describiros lo mucho que gozo cuando siento los labios de una mujer abriéndose al paso de mi verga mientras se la introduce, no sin dificultad, en la humedad de su boca. Pero es evidente que ante estas gloriosas felaciones, cualquier palabra se queda corta para describirlo.


- A ver hasta donde te cabe...


- No puedo más... No tengo la boca muy grande.
- No importa, lo haces de maravilla. En este caso la técnica es lo que importa, no el físico.
- Supongo que a cambio tengo si que tengo unas buenas tetas... -me guiñó el ojo y se la endosó hasta la profundidad de su boca-.


- Dame fuerte, que estoy a punto de correrme.

Sin mediar palabra, se puso manos a la obra, y jugando con la punta de mi verga como si se tratase de el primer helado de primavera que se toma y lo hace con ganas, yo me dejé llevar. Cerré los ojos y disfruté antes de sentir como el orgasmo crecía y crecía en mi interior...


Poco después yo no podía más que gritar de gusto y correrme sobre su rostro. No fue poca cantidad, la verdad, ya que, como ella misma había podido comprobar al comienzo de la partida de póquer, cuando me quitó los pantalones, tenía bastante "material" guardado.

- Mmmmmmmmmmmmmm... ¡joder! Ohhhh... -fueron mis reseñables palabras-.


- Hay que ver... me has dejado perdida de tu semen...
- La culpa es tuya, por follar tan bien.
- El placer es mutuo... -dijo sonriente-.


- Bueno... ¿y ahora qué? Seguimos la partida de póquer que hemos dejado a la mitad ¿no?

20 comentarios:

  1. Siempre he creído que a nada se juega por jugar, yo siempre juego para ganar... pero si he de perder... bueno, espero perder de un modo tan satisfactorio como éste.

    Tentadores besos.

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    1. No puedo estar más de acuerdo contigo Misthyka Elemental, nada se juega por jugar, siempre se juega para ganar, pero si se puede... también esta la posibilidad de salir ganando los dos, como en esta ocasión que os he descrito con tanto detalle.

      Muchas gracias por tu comentario.

      Besos.

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  2. Modestia aparte... Soy un gran jugador de póquer :)

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    1. No lo pongo en duda Amowhor, creo que tú sabes jugar y ganar a muchas cosas más que con el póquer... ;)

      Saludos.

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  3. Llevo varios días que no puedo hacer otra cosa que leer y releer esta partida de poker. Me tienes cachonda perdida nene... Hoy he sacado valor para comentarte, porque normalmente estoy ocupada con lo que me provocas...

    Un beso muy fuerte para ti pecados.

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    1. Este comentario me deja sin palabras... ¿Qué te puedo decir? Por mi parte puedes releer esta entrada y cualquiera de las otras una y mil veces.

      Espero que por mi ocupada que estés con otras cosas, comentes con tanta sinceridad como has hecho en esta ocasión.

      Besos.

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  4. pecados siempre dejas sin palabras, de donde sacas a esas leonas?porque ese modo de tener sexo uauu, me gusta sigas disfrutando como siempre, y yo de leerte

    besos

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    1. Gracias Princess Luna, me gusta esa sensación de dejar sin palabras, aunque también es cierto que las palabras son juguetonas y sinceras, cuando la leona quiere, claro ;)

      Besos.

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  5. definitivamente necesito una tarde de juegos... al poker nunca aprendí, pero seguro que aprendo rápido...
    besos.

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    1. ¡Eso está hecho! Cuando quieras te enseño las reglas y luego te doy unas cuantas lecciones... pero te advierto que en cierto sentido soy un profesor muy estricto y sobre todo duro contigo... Espero que no te importe.

      Besos.

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  6. Yo no se jugar al poker, y es que no me gustan las cartas, yo prefiero otra "clase" de juegos más tentadores, en los que ninguno pierda mmmm.

    Besos.

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    1. No puedo estar más que de acuerdo contigo en que hay juegos mucho más tentadores en los que nadie pierde... ;)

      Besos.

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  7. Me encanta jugar al poker y mucho mas si la partida acaba así, ¿que tal una partidita juntos? Me encantaría tenerte dentro de mi en una partida taaaan caliente como esta.

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    1. ¡Cuánto tiempo!

      A mi me gusta jugar al póquer, pero prefiero follar, la verdad... Así que para esas partidas siempre estoy dispuesto a jugar. Y ya sabes que soy un jugador muy exigente, duro y sobre todo que no acaba la partida hasta que el juego ha dado lo máximo. En tu caso te exprimiría hasta el límite. Así que piénsatelo dos veces antes de pedirme jugar... ;)

      Besos.

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  8. Perdona por todo este tiempo de desaparición pero estoy bastante ocupada ultimamente y no he tenido mucho tiempo de escribir aunque sí de ir acumulando historias.
    Estoy terminando una de ellas y la verdad es que estoy lo suficientemente cachonda como para atreverme a pedirte jugar y no solo una vez. En tu mano queda señor pecados, me tienes abierta a tus peticiones. Estoy sedienta de polla.
    Bocados, pellizcos y lametones.

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    1. Yo nunca rechazo a quien está sedienta de una buena polla y quiere jugar con ella hasta hartarse de tanto hincársela por todos los orificios de su cuerpo.

      Así que la respuesta es sí... pero eso si te crees capaz de tragártela hasta el fondo de tu garganta, si crees que te cabe en tu coño húmedo hasta que te colme todo tu sexo y me dejas empalarte por el culo hasta que grites como una perra.

      Besos.

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    2. ¿Y si te digo que la puedo comer hasta el fondo de mi garganta sin problema y hacer que te correrías del placer con tan solo metérmela en la boca? Sólo hace falta técnica querido.
      Mordiscos.

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    3. Lo de comértela hasta el fondo... es difícil pero posible, es más, quiero comprobarlo; pero lo de hacerme correrme con tan solo metértela en la boca... es imposible, por muy buena técnica que tengas.

      No te ofendas, estoy seguro que eres una comepollas de primera, pero yo no me corro así como así, y menos si logran tragarse mi polla entera. Las cosas buenas se tienen que disfrutar sin prisas... ¿no crees?

      Besos.

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    4. Te tomo la palabra, queda pendiente una buena comida de polla. Mientras tanto permítame que vaya practicando si no le importa señor pecados.
      Besos.

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    5. ¡Soy yo el que te la toma a ti! Porque este tipo de cosas no se dicen por decir... Sino el castigo será todavía más duro que esa comida de polla que tanto deseamos...

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