19 abril 2017

El mito erótico.

Llevábamos mucho tiempo sin vernos. Aunque habíamos pasado innumerables horas juntos en el patio y las clases del colegio, aunque si la seguía en Facebook y cotilleaba de vez en cuando sus fotos, quedándome anonadado por su extraordinaria belleza y por la belleza de sus enormes pechos. Pero en la noche del sábado, coincidimos por casualidad por la calle y nos pusimos a hablar. En cuanto me di cuenta que ninguno de los dos quería marcharse de allí le dije: 

- ¿Te apetece que nos tomemos una cerveza y así nos ponemos al día?
- ¡Claro que si! -Dijo ella con mucho interés y una sonrisa en la boca-.

Después de aquello nos pusimos a caminar por las calles del centro pero, en esta noche de sábado que coincidía de pleno con la Semana Santa, unida al calor típico de la llegada de la primavera, todas las terrazas estaban completamente llenas. Así que ni corto ni perezoso la invité cortesmente en tomárnosla en mi casa, que estaba a unas calles de allí. Ella afirmó con la mirada mientras continuaba charlando sin parar.


Nada más llegar a mi casa le serví una cerveza fría y continuamos recordando viejos tiempos. Estábamos hablando del viaje de fin de curso cuando ella me preguntó: 

- ¿Te acuerdas de lo que hiciste para ganarte el respeto de todos los chicos del cole?
- Mmmmmm... -hice memoria, porque la verdad es que hacía años que no pensaba en aquel incidente- Si, claro que me acuerdo... -le respondí finalmente-.
- Jajajajaja... Pues cuéntame tu versión, que siempre he escuchado las de otros.
- Pues... lo que tu ya sabes. Yo pegué el estirón cuando estaba en el instituto. En el colegio aún era muy canijo y los chicos no me respetaban mucho por eso... -¡Continúa!; dijo ella-. Por eso, en el viaje de fin de curso, sabiendo que ya no los iba a ver más, cuando estaban tonteando viendo a ver quien decía tenerla más larga, me planté en medio de la habitación y se las enseñé sin mediar palabra. Ahora me avergüenzo, pero reconozco que fue efectivo, desde ese momento no se volvieron a meter conmigo nunca más...
- Es una gran historia... ¡Nunca mejor dicho! jajajajajaja...
- Lo mío era distinto, nadie se imaginaba que ocultaba ese chico delgaducho y calladito. Pero lo tuyo era evidente, te desarrollaste muy rápido.
- Si, las tenía tan grandes que todos los chicos querían manosearme las tetas ¡Ufff... qué pesados!
- Y ahora también...
- ¡Ahora más! ¡Continúo teniéndolas en su sitio y además cada vez son más grandes!


- Desde luego, que eres una mujer impresionante.
- Gracias, pero no te creas que tener ésto es una suerte. Los tíos siempre me miran al escote en vez de a los ojos y además me duele la espalda a menudo.
- También tendrá sus cosas buenas...
- Claro, ellas me abren muchas puertas... por ejemplo la de tu casa, jajajajaja.


- Joder... ¡vaya tetazas! No me extraña que en el viaje de fin de curso todos soñaran contigo...
- Y se pajeaban conmigo, jajajajaja ¡Qué también se eso!
- Es lo que tiene la adolescencia... Eras el mito erótico del colegio... bueno, y lo sigues siendo.
- Pues con la historia que me has contado, tú eras el chico misterioso con la gran polla. Que las mujeres, adolescentes o no, también somos muy de imaginarnos cosas...
- No me digas esas cosas que me caliento... y ya no soy tan tímido como era en el colegio -Así que, sin pensármelo dos veces la empotré contra la pared y comencé a comerle la boca con toda mi pasión-.


- ¡Quítame el sujetador!
- No hace falta que me lo digas... a ello voy. Quiero comprobar si esas tetazas que tanto nos gustaban en el colegio son tan perfectas como recuerdo...


Ni corto ni perezoso, me acerqué a ella, saqué mi lengua juguetona y húmeda y comencé a chuparle los pezones de arriba a abajo, haciéndolos míos. Cogí esos enormes pechos con las manos sin saber hacía donde se dirigía esa noche que había cambiado por completo tras encontrarme a esta vieja amiga por la calle... deliciosa casualidad.


- La verdad es que tú si eres un auténtico mito erótico...
- ¿Y eso?
- ¿Tú sabes lo mucho que pone saber que alguien con quien has jugado en el patio del colegio tiene ahora un pollón enorme? Muchas hemos deseado encontrarte en estas circunstancias...
- ¡No me digas! Mmmmm... qué interesante...


- Además, ya sabes que me casé muy joven y me divorcié hace apenas un año y medio... He estado con pocos hombres en mi vida y ha coincidido que todos tenían un miembro... bueno, normalito. Así que ni te imaginas las ganas que tengo de una polla grande.
- ¿Cómo de grande? ¿Algo así?


- ¡Madre mía! Uffff... me estás poniendo a mil...
- ¿Así te gusta?
- Ya te digo... ¡Me encanta! Es más grande de lo que imaginaba... Se me hace la boca agua ¿sabes?
- ¿Por qué?
- Porque tengo la fantasía de tener el control absoluto con una polla así para mí sola, chupándola hasta que el hombre sea mío.


- Pues es "toda" tuya. De arriba a abajo para que hagas con ella lo que quieras.
- Entonces te la voy a comer enterita... si puedo ¡Uffff!

Comenzó a jugar con la mano sobre mi erecta polla. Deleitándose mientras paseaba sus dedos por aquel lugar al que la imaginación la había llegado tantas veces. Pero ahora el mito era de carne y hueso, y la verga era tal como su imaginación esperaba, para deleitarse con ella hasta que se saciara. 


Continuó besándome apasionadamente, como quien está alegre por encontrar el tesoro de su vida, mientras me mastubaba con la mano y yo me quedaba a su merced, deseando que tomara el control y convirtiera la fantasía en realidad. Esos momentos son los mejores, porque lo único que separa un relato de este blog de la realidad es atreverse a hacerlo.


- Ahora que tengo semejante aparato en mis manos no sé que hacer con él...

Ella se reía mientras contemplaba mi tranca y me miraba a los ojos. Su risa dejaba entrever el nerviosismo con el que estaba disfrutando de la noche. Yo intenté tranquilizarla un poco con caricias, besos y diciéndole que no tuviera miedo, que se dejara llevar.


Comenzó a pasear su lengua por mi verga. En apenas unos segundos ya se sentía cómoda recorriendo con la punta de su lengua toda la longitud de mi tranca. Yo pude comprobar que no tenía ninguna prisa, lo que me alegraba mucho, ya que una buena comida de polla requiere sensaciones fuertes, intensas, pero también delicadeza y sobre todo no tener prisa.


Le costaba cogerla con la mano, apenas la aguantaba con la punta de los dedos para que no se callera sobre mi cuerpo. Supongo que no estaba acostumbrada a manejar este tipo de maquinaria pesada, pero está claro que iba aprendiendo rápido. Por eso, sin apartar la mirada de mi sus lamidas se iban haciendo más intensas y rápidas.


- Es como el doble que la de mi exmarido... ¡Madre mía!
- Disfrútala, es tuya.
- Ya... pero seguro que si empiezo a chupártela vas a querer follarme... y no estoy segura de que quiera eso.
- Sinceramente... voy a disfrutar igual, o más, únicamente con tu mamada. Así que no te preocupes.
- Me dejas mucho más tranquila, porque tengo la impresión de que últimamente, hombre con el que me acuesto, hombre que sale corriendo a la mañana siguiente... Es como si no provocara lo suficiente como para que vuelva una segunda vez.


- ¿Aceptas un consejo?
- ¿De un viejo amigo? ¡Por supuesto que si!
- Si quieres tener a un hombre a tu completa merced, haz con él lo que me estás haciendo hoy a mi. Porque los hombres tenemos la necesidad de poseer con rudeza, de hacer nuestro lo que queremos. Pero si lo das rápido, se pierde la magia. Así que la mejor forma de poseer a un hombre es comiéndole la polla y luego dejarle con las ganas de follar. Así seguro que vuelve una segunda vez... y probablemente una tercera, una cuarta, una quinta...
- Pues voy a probarlo contigo...


Tuvo que hacer un esfuerzo titánico con la boca y su cuello para adentrarse mi verga hasta la garganta. Probablemente fuese la primera vez que lo hacía, así que se quedó con los ojos como platos, mitad placer y mitad sorpresa.


- Mmmmm... me está gustando ésto de dominar a un hombre con una mamada. Le estoy cogiendo el gusto...
- Por mi parte, espero que disfrutes mucho más...
- Me gustaría chuparte los huevos ¿Puedo?
- ¡Claro que si! ¡Eso no hace falta preguntarlo!
- Uf... perdona que te de la brasa con mi ex, pero es que a él no le gustaba nada ni siquiera que se los tocase...
- A mi me puedes comer las pelotas todo lo que te de la gana.


- Es la primera vez que como unos huevos y me encanta... Era otra de las fantasías que tenía ganas de hacer.
- Pues lo haces de maravilla... así que no pares.
- Vaya cojones que tienes, cabrón... -dijo para sus adentros-.


- ¡Casi no me caben en la boca!


Aunque muchas mujeres me han comido los huevos, nunca nadie se había detenido tanto tiempo en comérmelos con tanta delicadeza y detalle. La verdad es que fueron unos minutos maravillosos sintiendo su dulce y húmeda lengua recorriendo cada uno de los recodos de mi escroto, de arriba a abajo, haciéndose sentir toda una montaña rusa de sensaciones.


- Tranquila, que no me olvido de ti tampoco... -le dijo entre susurros a mi sexo caliente-.


Con delicadeza, hizo los últimos lametones sobre mis testículos, completamente duros y resbaladizos a causa de boca, donde había logrado metérselos. Seguidamente, fue poniéndose más erecta y masturbándome un poco, entre risas, me dijo:

- Creo que ya me he animado... Ahora si voy a comerte la polla.


Con mucha delicadeza, y sin ápice de prisa, fue subiendo, poco a poco, con su lengua juguetona, desde la base de mis testículos hasta la punta de mi verga. Fue un recorrido largo, no exento de mis gemidos de placer, porque una boca como estas... no se disfruta todos los días, aunque vendería mi alma al diablo o a quien fuera con tal de sentir esto cada día de mi vida. Ya sabéis que esto de comer pollas es todo un arte (en riesgo de extinción, como sabéis).


Sin prisas, fue masturbándome con su mano lentamente mientras su boca hacía el resto en la punta de mi polla. Dicen que es en el glande donde está el mayor número de terminaciones nerviosas de placer del hombre, pero yo debo tener terminaciones nerviosas de placer distribuidas por iguar en toda mi tranca... porque no es normal lo que me hizo disfrutar.


- Que raro me resulta que no intentes metérmela porque si... como suelen hacer todos los hombres una vez llegados a este punto.
- Siento decirte que yo no soy cualquier hombre. Además, estoy disfrutando tanto que no tengo palabras...
- ¡Pues anda que yo! ¡Estoy cumpliendo la fantasía que siempre tuve! ¡Un pollón para mi sola!


- Intenta clavártela más... vamos a ver dónde está tu límite.


Después de varias intentonas, continuó chupándomela como antes, sin llegar si quiera a alcanzar la mitad de mi verga. Más no por ello desistí en cumplir, lo que a mi me apetecía que hiciera y lo que ella quería hacer para cumplir su fantasía erótica.

- Vamos, tu puedes. Relaja la garganta y métetela hasta el fondo.


- Venga... ¡vamos allá! A ver si es cierto eso de que se puede dominar a un hombre con una buena comida de polla...

Sin pensárselo dos veces, comenzó a endosarse toda la tranca en la boca. Costó que mi polla pasara por aquella boca pequeña y más aún que se adentrara en su garganta, pero finalmente, y con una técnica de diez, se la clavó hasta el fondo. Por fin podría tachar de su lista de cosas por hacer en la vida lo de "comer un pollón".


Tras pasar unos segundos jugando con su lengua en la base de mi polla, sintiendo como su garganta se le cerraba a cada segundo que pasaba. Ella se la sacó de la boca y con una sonrisa afirmó:

- Pues no es tan difícil como imaginaba...
- ¿Ves?


Después de eso siguió un buen rato más comiéndome la polla. Yo no decía palabras, no daba órdenes, no me movía. Estaba a su entera disposición, porque pecados en carne también sabe disfrutar de las cosas despacio y en las que no tiene ni por asomo, una pizca de control de la situación. Esta vez puede decirse que el mito se estaba comportando como tal.


Su técnica era inmejorable. No hay nada mejor que una buena comida de polla para amansar a las bestias. Y como sabéis que yo soy muy bestia, os podéis imaginar el trabajo que supone, pero a la vez también se goza. Ella sonreía, se estremecía de verme disfrutar hasta el límite. No hay mejor regalo en el mundo que una buena comida de polla, bien realizada y bien disfrutada por los dos.

- Me estás matando... Creo que es una de las mejores comidas de polla que me han hecho en mi vida.


- No seas adulador... que nos conocemos, jajajajaja.
- En serio, ya me conoces y no hablo por hablar.
- Si, eso es cierto... Ahora me gustaría hacer contigo otra cosa que se hacer todavía mejor aún que el sexo oral.
- Soy todo tuyo... tu dirás.


Con apenas un gesto ya supe lo que quería de mi. Así que me coloqué sobre ella, y de un golpe fuerte situé mi verga entre sus grandes pechos. No recuerdo la última vez que una mujer se ofreció tan amablemente a hacerme una cubana, pero supongo que ella, con semejante delantera, está más que acostumbrada. Los hombres, en general, se mueren por unos buenos pechos, y la verdad es que si los tienes, puedes conseguir cualquier cosa... aunque sino, también.


Comencé a embestirla con tanta fuerza que pensaba que la iba a matar de un pollazo en la cara. Pero recordé que ella era la que mandaba esta noche, rebajé el ritmo y comencé a disfrutar intensamente de esos grandes pechos que ella me había ofrecido. Ahora era yo el que estaba convirtiendo en realidad el mito erótico del colegio...

- ¿Sabes que ahora soy yo el que está haciendo realidad su mito erótico del colegio?


- ¿Si? Y yo que pensaba que eras un chico delgado y tímido... jajajajajaja.
- No te rías que se me sale la polla de tus tetas.
- Hijo mío... con estos pechos no se sale ninguna polla. Ni siquiera la tuya.


- Vamos, fóllame las tetas, quiero verte gemir y sudar la gota gorda.

Tras esas indicaciones, lo único en lo que me pude concentrar fue en sus pechos. Esos voluptuosos, suaves y duros pechos que ahora estaban situados sobre mi verga. Podía considerarlos como míos, porque en el sexo, el ofrecimiento siempre es el mejor regalo que se puede hacer. Yo lo había hecho antes y ahora me lo ofrecía ella.


- Déjame que te enseñe al ritmo que se hace... que yo de ésto tengo experiencia de sobra.


Eso fue la gota que colmó el vaso. Ese delicado ritmo y observarla moviendo sus pechos arriba y abajo para deleitarme con ellos y matarme de placer, logró llevarme al éxtasis. Le dije que estaba a punto de correrme, por lo que su cara cambió.

- Espero que no me decepciones con la corrida.


Estaba tan excitado que en apenas unos segundos estallé sobre esos pechos que tanto placer me habían dado. Era el momento de dejar mi impronta, cargada de leche caliente, de ese licor blanco que tanto nos gusta derrochar a los hombres... excepto a su ex, que parece que también era un remilgado para ésto.


- Si lo llego a saber, en vez de enseñar la polla a un grupo de chicos te lo habría enseñado a mi.
- Jajajajajajaja... ¡Creo que hubiese sido mucho mejor!


Aquí dejo la fotografía que prueba la superación del mito erótico... y con nota.

12 comentarios:

  1. Buffffffff que manera de follar las tetas!!!!!!!!!! Maammmaaa miaaaaa.

    Tus relatos arden.

    Besos.

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    1. Muchas gracias María Perlada, la verdad es que "madre mía" fue una de las expresiones que más utilicé en este polvazo que os cuento... y con motivo.

      Me gusta que sientas que mis relatos arden, porque a mi me gusta arder y hacer arder hasta el límite. Gracias por saber apreciarlo como es debido.

      Besos.

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  2. Ai pecados me gusta tanto haser todo esto, tu lo que nesesitas es una buena morocha como yo. Tienes que probar a una colombianita como yo, me encanta jugar con mis labios y mis grandes pechos para darlo todo a mi hombre..

    Besos desde Colombia.

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    1. Me alegro de que comentes, aunque no me digas, al menos, tu nombre ¡Bienvenida!

      No puedo hacer otra cosa que darte la razón en este sentido. Con las colombianas que he estado, a parte de tener un cuerpo de escándalo y una forma de follar formidable y muy caliente, tenían unos pechos dignos de ser recordados toda la vida, grandes, duros, hermosos y sobre todo que lo sabían usar todas las mejores formas posibles. Me encantan las colombianas calientes que saben, como tú, "darlo todo" con la boca y los pechos a un hombre como yo...

      Besos.

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  3. un par de cuestiones:
    1- que digo yo, con esas tetas, sería un recuerdo del instituto... 😉
    2- en el refiero todo lo magnificamos, desde un amor de la infancia, hasta las amistades o un simple juguete
    siempre es un gusto leerte
    besos

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    1. ¡Hola Juana!

      Pues verás, en relación con tu primera cuestión te diré que fui de los primeros cursos que hizo la ESO, y en vez de pasar directamente al instituto hice 1º y 2º, los antiguos 7º y 8º, en el colegio, como antes. Así que en 2º de ESO ella ya tenía los pechos muy desarrollados mientras que yo aún era un canijo... jajajajaja.

      En cuanto a la segunda cuestión, no puedo más que darte la razón, aunque por suerte, ahora puedo magnificar la realidad de lo que hicimos hace una semana.

      El gusto es que pases por aquí y comentes.

      Besos.

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  4. Con esta sección Ufff!!! Hasta a mi me dieron ganas de comer algo así como el tuyo, no estaría nada de mal una noche solo de mamada,. Lastima que hay hombres que si no terminan clavándolas no vale.... Como no tenerte cerca... Besos y deseos, Muak

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    1. No me digas eso que entonces el que tiene ganas de tenerte cerca soy yo... porque te puedo asegurar que soy hombre que le gusta clavarla, pero también disfruta muchísimo de una buena mamada sin fin, sobre todo cuando alguien como tú tiene tantas ganas de comer...

      Besos.

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  5. Con esta sección Ufff!!! Hasta a mi me dieron ganas de comer algo así como el tuyo, no estaría nada de mal una noche solo de mamada,. Lastima que hay hombres que si no terminan clavándolas no vale.... Como no tenerte cerca... Besos y deseos, Muak

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    1. ¿Dónde se consiguen eso de toda una noche de mamada? Porque lo firmo ya...

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  6. Siempre es un placer-suplicio entrar a tu blog amigo... chapeau!!!

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  7. Muy a favor del sexo sin penetración (y con penetración también ;)).
    Me alegro mucho de que tu amiga te encontrara y se diera un gustazo cumpliendo sus fantasías. Me da entre ternura y rabia que se viera insegura y pidiendo permiso a cada paso por culpa de sus experiencias anteriores. Por favor, hombres del mundo, aprended a follar! Una suerte para ambos, a disfrutar!
    Besos

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