08 febrero 2017

La amiga curiosa.

Ella me arrinconó en la cocina. Supongo que después de pasar todo el día juntos, estaba deseosa de poseerme en cualquier lugar de su casa. Me había llevado allí con la escusa de que le echara un vistazo a su colección de libros... pero la verdad es que no llegué a ver ni uno. Le pedí un vaso de agua nada más entrar y desde ese momento la noche se volvió loca.


Primero se quitó la ropa bajo mi atenta (y un poco atónita) mirada. Se desnudó lentamente, para que pudiera deleitarme con ese cuerpo que tenía frente a mi. Poco a poco, se fue acercando, con su mirada clavada en mis ojos, para posteriormente quitarme con ansia la camisa botón a botón, lanzándola a algún rincón de aquella cocina y seguidamente bajarme los pantalones hasta dejar al aire mi tremenda erección.

Sin ninguna clase de tapujos, me empujó hasta la encimera y me puso contra el frío mármol que podía sentir en mi culo y mis piernas. Pero ella no tardó en calentarme.... se bajó poco a poco hasta ponerse a la altura del manjar que estaba deseando probar...


Enfrascados en aquel alarde de sensualidad en mitad de la cocina, no nos dimos cuenta que la puerta de su piso se abría. Su compañera de piso abrió la puerta y se quedó extrañada de que la llave no estuviera pasada. Suponía que mi amiga debía estar por ahí, de fiesta, conmigo. Por eso no dijo nada, pensando que de las prisas se había olvidado pasar el cerrojo.


Pero esa suposición era de lo más incorrecta. Como si no hubiera nadie en casa, deambuló por el pasillo, se fue tranquilamente a su habitación para dejar el abrigo y el bolso, se miró al espejo de su armario y puso rumbo a la cocina para cenar algo. Nada más cruzar la puerta de ese lugar observó algo que la dejó estupefacta. 

Allí contempló, paralizada por la sorpresa, como su amiga no estaba fuera sino comiéndome la polla en mitad de la cocina. Supongo que fue una imagen difícil de asimilar en ese preciso instante, por lo que se quedó mirando unos pocos segundos mientras tragaba saliva.


A pesar de que había dejado la puerta medio abierta, no la volvió a cerrar. No se atrevió. El impulso lógico tras este acontecimiento fue ruborizarse y pensar que estaba mal que mirara eso, como si no fuera algo de lo más natural. Se ocultó en el pasillo, esperando que no la hubiésemos visto, y así era. No obstante, tal vez por curiosidad o tal vez por lujuria, se asomó una vez más para contemplar esa escena que tanto la estaba excitando.


Asomada al borde de la puerta, medio oculta tras la pared, pudo ver como su amiga estaba tragándose mi polla hasta lo más profundo. Se quedó sorprendida de que se excitara tanto de ver esa imagen sexual, algo que no le era ajeno, pues ella misma le había hecho eso a muchos chicos, pero nunca había visto una mamada desde fuera, contemplándola en la distancia y la intimidad de quien se oculta tras las sombras.

Mientras tanto, nosotros, ajenos a su mirada, disfrutábamos. Yo estaba muy concentrado pues reconozco que me estaba haciendo una comida de rabo de lo más intensa. La miraba con admiración y sentimiento, deseando que no parara ni un momento para respirar.


Tenía la cabeza baja, agachada para contemplar esta escena tan sensual. Ya sabéis cuánto me gusta que me hagan un buen sexo oral... bueno, como a todos ¿verdad? Pero en una de sus profundas comidas donde la punta de mi verga dura rozó su garganta, yo alcé la cabeza y respiré profundamente mientras ponía los ojos en blanco. Fue al abrirlos, mientras me mordía el labio de placer, cuando la vi en la puerta de la cocina.


Tal vez intrigada por esa sonrisa que le acababa de lanzar y ante la escena tan excitante que estaba contemplando, ella no se apartó. No se sintió avergonzada, ni siquiera ruborizada. Siguió allí, en la puerta, contemplando como su compañera de piso me comía la polla hasta lo más hondo de su boca.

Pero su excitación comenzó a ser visible. Bajó sus manos, poco a poco, mientras nos miraba fijamente y yo la miraba a ella de vez en cuando, cuando sus dedos comenzaron a acariciar, dulcemente, su excitado sexo. Su entrepierna entraba en juego.


Yo no sabía muy bien que hacer en esta situación; no me había pasado nunca. Así que procuré mirarla lo menos posible. Por eso continuaba mirando a mi amiga como se deleitaba con mi tranca. Y es que no podía hacer otra cosa que disfrutar de esta escena en mitad de aquella fría y desconocida cocina, donde no estaban excitadas dos personas, sino tres.


Me sentía intrigado, muy intrigado por esa misteriosa compañera de piso que había aparecido de improviso en la cocina. Así que en uno de los lametones profundos que me dio mi amiga, eché para atrás la cabeza y pude ver, disimuladamente, como su compañera de piso estaba junto a la puerta masturbándose abiertamente mientras nos miraba; metiéndose los dedos por debajo de la falda que llevaba y con la mirada perdida. Yo no salía de mi asombro y no sabía muy bien como gestionar esa situación...


En cuanto me descuidé, volví a mirar a la puerta y ya no estaba. Me quedé sorprendido porque pensé que igual me estaba volviendo paranoico y aquello era obra de mi imaginación. Pero no era así. La compañera de piso había salido en dirección a su habitación, completamente excitada y ruborizada por lo que acababa de ver, y se había tumbado en la cama para masturbarse tranquilamente pero con fuerza, cerrando los ojos y pensando en lo que estaba pasando en su cocina.


Mientras yo aprovechaba para decirle a mi amiga que nos fuéramos a su habitación, pensando que así solucionaba el problema de lo que acaba de pasar, ella se agitaba, sudaba y se erizaba en su cama, metiéndose los dedos en su húmedo sexo, sintiéndose que su cuerpo ardía y eso que ni siquiera había rozado el cuerpo de otra persona. Es que, está claro, que el mayor órgano sexual está en la mente.


Supongo que no pudo evitarlo. Y es que el buen sexo es una droga sana que no se puede evitar querer disfrutar al máximo, al menos para quien sabe como vivir su sexualidad sin tapujos ni prejuicios. Por eso volvió a irrumpir por la puerta, pero esta vez completamente consciente de lo que hacía y con una clara determinación de observar qué estaba pasando en la habitación de su compañera, que estaba disfrutando de lo lindo con ese misterioso chico que la penetraba a cuatro patas.


Otra vez comenzó a tocarse junto a la puerta mientras podía contemplar como sometía a su amiga, poniéndola a cuatro patas y le daba bien duro. La miraba mientras gemía y sudaba ante los embistes que le daba desde atrás con toda mi alma. Supongo que curioseaba con el itinerante movimiento de mis caderas y mi verga entrando en su interior una y otra vez.

La vi de nuevo junto a la puerta, mirándonos. Fue entonces cuando me di cuenta que mi amiga también la tenía que haber visto allí, casi frente a nosotros, y no había dicho nada. La verdad es que no sé si esto les había ocurrido otras veces (ellas me han asegurado que no), pero como no soy una persona que piensa mal, desde luego me pareció totalmente improvisado y natural.


Yo estaba disfrutando de lo lindo. Después de una buena mamada tenía ganas de penetrarla con fuerza y eso es justamente lo que estaba haciendo. Cogiéndola bien fuerte con mis manos de la cintura, la penetraba hasta el fondo, hasta que gimiera de placer, mientras mis rodillas se arqueaban para darme más impulso.


Supongo que la escena resultaba igualmente excitante desde la puerta. Yo saqué a mi amiga de la cama, la puse de pié y le seguí dando fuerte por detrás, pero mostrando a la puerta todo. Quería que si miraba, viese absolutamente todo desde la mejor posición posible. Supongo que los tres estábamos jugando a un juego muy sutil en el que cada vez íbamos a más.


Entonces ella subió la apuesta. Entró en la habitación, se sentó en una pequeña silla abarrotada de ropa y comenzó a masturbarse con las piernas bien abiertas. Miraba con deseo la escena en la cual su amiga no paraba de mover su trasero para que me la follara con ganas. Yo no podía hacer otra cosa, claro, y es que cuando me calientan, me vuelvo un auténtico pecado de la carne, lujuria en estado puro.


Era tal la excitación de esta misteriosa compañera de piso que comenzó a gemir como una auténtica puta. Está claro que hay distintos tipos de intensidad en las mujeres a la hora de manifestar su placer, yo he estado con todo tipo de mujeres, pero ella era de lo más exagerada, por lo que la sutileza dio paso claramente a un sexo grupal de tres donde ella estaba dándose todo el placer con sus dedos, completamente abierta de patas y mostrando sutilmente que tenía unos grandes pechos.


Fue en plena follada casi pegada a la pared cuando mi amiga no aguantó más. Se salió de mi, se alejó y se tumbó sobre la cama. Entonces, como si yo no estuviera allí, abrió la sábana y miró a su compañera. No mediaron palabra, únicamente le hizo un gesto con la mirada y su cuerpo para que dejara de masturbarse en un rincón de aquella habitación y se acercara a nosotros. Ella se sacó los dedos de su coño mojado y se acercó. Yo hice lo mismo.


Se quitó la poca ropa que le quedaba, dejando al descubierto unos pechos terribles. Aunque a mi me gustan las mujeres de todo tipo, no pude evitar contemplar ese bello espectáculo, fascinado por la sensualidad que desprendía alguien que había visto taparse detrás de una puerta.

- Ven... acércate y juega con nosotros -le dijo mi amiga-.


Yo estaba paralizado frente a ellas. Así que en apenas unos segundos se acercaron a mi y comenzaron a besarme por todo el cuello. No sabía qué hacer, ni qué decir, ni nada... Así que me dejé llevar, que en estos casos es lo que mejor se me da. Mientras su misteriosa compañera de piso se quedaba a mi espalda, pasándome las manos por los brazos y besándome el cuello, mi amiga me besaba el pecho y comenzaba a bajar, de nuevo, para comerme la polla otra vez.


Comencé a meterle los dedos en el coño a su compañera de piso, comprobando que estaba de lo más excitada y la masturbación había tenido un magnifico resultado en su sexo abierto de par en par. Ya notaba la lengua de mi amiga en la punta de mi rabo cuando su compañera me dijo al oído:

- Ahora me toca a mi unirme a la fiesta.


Sentí tanto placer con aquellas dos lenguas, que recorrían arriba y abajo mi dura verga, que me quedé sin respiración. Es una de las sensaciones más placenteras que he tenido en mi vida (y por eso me lo he currado bien para hacer esta larga entrada en mi blog, lo siento por quienes no os paráis a leer lo que escribo y únicamente miráis las imágenes que pongo para ilustrar mis vivencias).


Comenzaron a pasarse la polla de una boca a otra como si se tratase de un juguete a su entera disposición. Ese delicioso juego provocó que acabaran probando a ver quien de las dos se la podía meter toda en la boca, algo que no resulta fácil, pero jugaron bien sus cartas y me demostraron que estaban tan calientes que podíamos disfrutar de esa noche hasta el amanecer.


Entonces mi amiga me dijo:

- Siéntate en la cama.

Eso fue lo que hice. Me dejé usar como si fuera un objeto. Mientras su misteriosa compañera de piso me hacía sexo oral, yo besaba a mi amiga por todo el cuerpo: cuello, brazos, pechos... Y ayudaba a su amiga con la mano en mi tranca, con tanta fuerza que pensaba que no iba a soltarse nunca de ella.


Entonces mi amiga bajó a mi entrepierna y comenzó a chuparme los testículos. Yo sentía tanto placer con esas dos lenguas juguetonas y esas dos bocas ardientes, que no sabía ni cómo se respira. Estaba perdiendo el control de una forma que solo las más guarras saben hacer conmigo. Así que más excitado que un adolescente que ve una película porno por primera vez, disfruté de esa sensación única que estaba viviendo.


- Mi compañera hace mucho que no disfruta de una buena polla como la tuya ¿Qué te parece si la ayudo a que recuerde cómo se hace?

Yo no respondí, únicamente miré a mi amiga con cara de deseo y ella hizo el resto. Cogió a su amiga del pelo y comenzó a impulsarle la cabeza contra mi rabo mientras se reía y se mordía los labios. Su compañera hizo el trabajo de una manera tan deliciosa que casi me corro a chorros en aquel preciso instante.


Viéndome que estaba casi a punto mi amiga me dijo:

- Fóllatelo.

Su amiga se subió encima de mi y dándome la espalda se metió la polla hasta el fondo. Creo que eso de meterse varios dedos le había permitido esta rapidez a la hora de entrarse mi verga. Mientras mi amiga observaba el espectáculo desde un digno puesto de privilegio, yo comenzaba a penetrarla con fuerza. Su compañera de piso gemía... y con razón.


Comenzaron a besarse en mi cara mientras yo la penetraba con fuerza. Su compañera gemía entre beso y beso. Además, yo la cogía fuerte de sus grandes y duros pechos para que sintiera que aunque no me viera la cara, yo también estaba allí. Entonces mi amiga comenzó a masturbarla mientras yo la penetraba, y eso ya acabó por desmadrar a su compañera por completo. Supongo que no se puede pedir más a una mujer que esa situación.


En un descuido en el que mi verga se salió de las vías, mi amiga aprovechó para darle un respiro a su compañera pero no a mi, metiéndose de nuevo la polla en la boca para deleite y desesperación mía. Supongo que una buena folladora ya es mucho para un hombre, pero es que dos folladoras natas, ya son demasiado.


- Me encanta el sabor de tu coño y tu polla. Es delicioso... mmmmmmmm....

Entonces pude soltar la primera de mis frases en esta sorprendente noche para pedirle a ambas que follaran entre ellas. Porque si nos ponemos, nos ponemos todos. Como se suele decir cotidianamente: "si nos organizamos, aquí follamos todos". Y eso fue precisamente lo que comenzamos a hacer en aquella deliciosa y apagada habitación.


Volví a penetrar a mi amiga mientras su compañera, aprovechaba para descansar un poco y comenzaba a besarla apasionadamente. Nunca entenderé porque el hecho de que dos chicas se besen resulta tan "socialmente aceptable", pero que lo hagan dos chicos sea tan negativo. Supongo que la sociedad impone muchas leyes absurdas y mucha doble moral.

Enfrascados en aquella habitación, yo volvía a penetrar a mi amiga con tanta fuera e intensidad que sus caras chocaban en cada beso, apretando sus labios, no por su propio deseo, sino por los fuertes embistes que le estaba dando.


Su compañera se puso debajo para que ella le comiera el coño mientras yo la penetraba por atrás con fuerza. Ahora si que estábamos los cuatro jugando en igualdad de condiciones. No siento que aquello fuera un trío, para que sea eso debe ser algo premeditado, se trataba únicamente de tres personas disfrutando de su sensualidad al máximo y sin tapujos.


Era tal la intensidad con la que le comía el coño que yo me sorprendía de escuchar esos gemidos de placer que resonaban por toda la habitación, llenándola con sus ondas como si se tratara de un canto celestial.

- ¡Qué gusto joder! -dije yo-.


Entonces su compañera de piso se dio la vuelta y comenzó a comerme la boca mientras yo me follaba a su amiga sobre sus cuerpo. Creo que este fue el momento estrella de la noche, pues nunca hubiese imaginado que podía realizar semejante hazaña y disfrutar tanto. Mi amiga gemía como una perra en celo entre el cuerpo de su compañera de piso y el mío en constante movimiento.


- ¡Me vais a matar! -dijo mi amiga-.

Penetrándola con intensidad, ambas se quedaron mirándome durante unos instantes. Contemplaron como ya estaba desatado y no podía parar de follarme, ya fuese a una o a la otra. Me daba igual, mi único objetivo, lo único que tenía en mente, era disfrutar de esa maravillosa noche teniendo el mejor sexo posible, sin importarme lo más mínimo cuestiones "morales" de fornicar intensamente con dos mujeres a la vez.


Entonces su compañera de piso se puso a dos patas sobre la boca de mi amiga para que le comiera todo el coño húmedo y caliente mientras me miraba fijamente a los ojos, tal como había hecho desde el comienzo de la noche en aquella y no tan lejana cocina, y yo continuaba follándome intensamente a su amiga, completamente borracha de placer e incapaz de moverte. Estaba, literalmente, atrapada por sexo.


En este singular juego, los tres estábamos disfrutando. Ésto si que es igualdad, si que es democracia pura. Aquí todos valemos lo mismo y la única regla es darlo todo y recibir todo.... y por partida doble. Porque no se puede pedir más al sexo que esta situación.

- Chicas, sois increíbles.

Ambas me sonrieron y siguieron a lo suyo, poniendo los ojos en blanco de placer.


Los pechos de ambas se movían incesantemente mientras yo no paraba de penetrarlas. Era consciente de que mi excitación, más temprano que tarde, iba a acabar explotando. Es lo normal. Pero quería aguantar, quería que este momento no pasara nunca. Pero la naturaleza es, por suerte, efímera para lo bueno. Precisamente por eso queremos repetir lo que nos gusta una y otra vez, como anhelando que vuelva el pasado cuando lo que se disfruta es el presente.


Agotada de que mi amiga le comiera el coño y totalmente excitada, su compañera de piso se puso de nuevo a mi espalda para comenzar a acariciarme mientras yo sudaba y sudaba, ahogado de placer en esa cama que tan buenos momento me ha dado.

- Cuando quieras te corres machote.
- Aún me quedan pilas, nena. 


Entonces, para tomarme un breve descanso, saqué mi polla del coño de mi amiga y la puse frente a mi. Entre su compañera de piso y yo, la cual me supo en una mirada lo que pretendía hacer, comenzamos a darle un buen repaso a su sexo.

- ¿Dónde vais?


- ¿A ti que te parece?
- A mi me parece que para haberos conocido hoy estáis de lo más compenetrados.

La lengua de su compañera de piso y la mía se entrecruzaron mientras le dábamos placer en ese delicioso y abierto coño.


- Por favor, túmbate de nuevo.
- ¿Por qué? ¿No te gusta ésto?
- No, es que, creo hablar en nombre de las dos, necesitamos tu polla.

Así que, ante tales argumentos, eso fue lo que hice.


De una manera brusca, le hinqué mi rabo a su compañera de piso. Mientras mi amiga se ponía en mi cara para que siguiera comiéndole el coño hasta el fondo. Esto si que es aprovechar el cuerpo para follar a lo grande. Su compañera comenzó a gritar exageradamente mientras la penetraba con fuerza, gimiendo, respirando, tocándose y retorciéndose de placer de manera cíclica.


- ¡Dios, cómo me gusta que me comas el coño!

Yo no pude responderle por tener mi lengua alojada en el interior de su vagina. No es para menos, ¿acaso hay un lugar mejor dónde pueda estar mi lengua? Yo creo que no. Así que mientras sus caderas se movían fuerte para frotar su sexo con mi barba, yo le clavaba la lengua hasta el fondo de su coño mojado.


Me gustó mucho la sensación de disfrutar tanto por mi sexo duro que por mi boca. Y es que comer un buen coño y follar duro son dos cosas que me encantan pero nunca había hecho al mismo tiempo. Por eso no pude más que disfrutar de aquellos momentos hasta que no pude aguantar más.

- Joder nenas, sois una auténtica locura.


Estábamos en plena faena cuando poco a poco comenzamos a caer derrotados por los orgasmos. Primero una, seguidamente la otra y en apenas unos segundos yo. La naturaleza, como he dicho antes, es así. Nunca te deja que te quedes lo que más quieres. Supongo que es para que lo vuelvas a buscar y a encontrar. El caso es que yo me siento muy afortunado de haberlas encontrado esa noche, foco de la casualidad de una amiga curiosa con mucho encanto y todavía más ganas de follar intensamente.


Sin apenas tiempo para ponerme frente a ellas, me corrí de una forma salvaje y como un semental de primera me corrí sobre sus bocas, esas mismas que tanto placer me habían dado, de una manera desproporcionada. Gemí como un animal herido que sabe que su hora ha llegado y es hora de morir en paz.

- Ahhhhhhhhhhhh... 


Para ponerle la guinda a la noche, comenzaron a besarse con toda mi leche en sus caras. Me excitó tanto aquella escena que me dio ganas de volverlas a tirar sobre la cama para follar de nuevo. Pero es que por muy pecados en carne que sea, no dejo de ser humano... así que tendré que esperar a que esta situación se dé de nuevo para volver a a disfrutar.


- Chicas, por si no os lo he dicho antes, me encanta vuestra cocina.

26 comentarios:

  1. No suelo comentar tus entradas en el blog, únicamente paso y miro como la chica de la historia. Pero hoy no puedo evitar comentar para decirte que me siento identificada. Viví una situación parecida que me excitó muchísimo, aunque tu historia la supera. Tal vez por eso me he masturbado dos veces con este relato.

    Un besazo!

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    1. ¡Muchas gracias! La verdad es que nunca había sentido la sensación de sentirme observado tan directamente y a mi también me excitó muchísimo. Supongo que todos vivimos la sensualidad de la misma forma (aunque algunos se nieguen a querer disfrutarla).

      Besos.

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  2. Me había perdido esta entrada...últimamente me distraen mucho...
    Qué te puedo decir? Eróticamente perfecto...ese perfil voyeur que todos tenemos aunque no lo reconozcamos...és novedad sexual cargada de espontánedad...al menos por tu parte (o la de él...no sé si es autobiográfico...)...y ésa forma de nutrirnos de sensualidad...de excitarnos cuidando los detalles es tan propia de ti que da miedo...leerte..porque luego una acaba como acaba...
    Sólo rebatiría un matiz...cuándo hablas de las sensaciones femeninas...es complicado ponerte en ésa perspectiva...lo he ido sintiendo...y hay cosas que no creo pudiera sentirlas así...un detalle..dos lenguas comiendo un coño tienen que ser mortales..pero es difícil que superen una buena comida de coño de una tia...porque sabemos lo que sentimos...
    Por lo demas...ufff y ufff...
    Un beso

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    1. ¡Qué grande eres Amando!

      Lo primero de todo, gracias por este magnífico y sincero comentario. La verdad es que el rollo voyeur me puso bastante cachondo, como ya he escrito en la entrada. Sin embargo, la perspectiva de tener a dos mujeres tan calientes y sin tapujos me puso todavía más. Será que me gusta ver como las mujeres pierden el control, es mi talón de Aquiles.

      En cuanto a las sensaciones femeninas, está claro que no las puedo describir de la mejor manera posible ya que se trata de mi impresión personal, por eso si me dices que dos lenguas comiendo un coño son buenas, pero la de una mujer insuperable, te creo ciegamente.

      Besos.

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  3. Mmmmm un buen semental no se conforma con una , con su falo puede destrozar de placer a varias, esto sí que es alucinante bufffffff.

    Beso

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    1. La verdad María es que siempre he preferido centrarme en una antes que ambicionar más de lo que puedo "controlar". Sin embargo, esta inesperada experiencia me ha hecho sentir muchas sensaciones que desconocía. Supongo que de todo se aprende.

      Besos.

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  4. Nunca encuentro las palabras adecuadas para comentarte, supongo que porque leer y ver tus posts, son ese viaje repentino al sentir de la carne que florece sin remedio “ni ganas de remediarlo” En definitiva, que muy buen viaje de placeres compartidos…

    Bsoss.

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    1. ¡Hola Ginebra Blonde! La verdad es que a mi también me ha constado encontrar las palabras adecuadas para hacer este comentario, que se me ha ido un poco de las manos, pero necesitaba contarlo con pelos y señales (más de lo que es habitual).

      Gracias y espero que hayas disfrutado tanto como yo de este viaje de placeres.

      Besos.

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  5. No dejan de encantarme e impresionarme los detalles en cada uno de tus textos. Y las imágenes que eliges para acompañarlos, un buen trabajo a la hora de narrarnos, Pecados ;)

    Besos...

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    1. Gracias Ivel. Sé que eres una mujer que se fija mucho en los detalles, tanto como en las imágenes. Me alegro que te haya gustado esta narración.

      Besos.

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  6. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  7. Ufff!!! Eres excelente me pongo muy ansiosa al leer tus historias,y si tienes mucha razón, cuando dices que el sexo es como una droga... Y mas Cuando se encuentra de la pura con mayor razón... Y por esas casualidades de la vida que fuiste por una y saliste con doble.... Bueno tiene la dicha de cumplir unas de las.fantasías mas eróticas que puede tener un semental con Ud..... Y en mi ansiedad solo queda fantasía ser una... Besos lujurioso..

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    1. Muchas gracias Andy. La verdad es que me gusta cumplir mis fantasías eróticas tanto como ayudar a cumplir las de los demás. A veces las casualidades nos sorprenden, como me ocurrió a mi hace poco y os cuento en este relato.

      Espero que hayas disfrutado del día de San Valentín con una buena y dura follada.

      Besos.

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  8. Sexo sucio, espontáneo y sin tabús, como debe ser.
    Al principio me ha parecido una historia sacada de cualquier película porno, sin embargo a medida que vas relatando, la cantidad de detalles y pensamientos que pasan por tu mente en esas escenas, hacen que nos metamos en ellas y vea la historia totalmente creíble. Y lo que más excita es imaginar que te puede pasar a ti, no solo en pantalla.
    Gracias por el calentón, jaja.

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    1. ¡No se puede decir mejor Ama Blanca!

      Comparto contigo en que el sexo es sucio, espontáneo y sin tabús. Hacerlo de otra forma es no saber disfrutarlo.

      Me alegro mucho que te haya gustado tanto como para meterte en mi relato porque me costó escribirlo para darle el toque necesario con el que meterse en él. Ya sabes que a mi se me da bien lograr meter todo... Ahora en serio, fue un duro trabajo que se viese el realismo y no una historia, como dices tu, de tres al cuarto de una película porno barata.

      Gracias por tu comentario... y por ese calentón que te llevaste.

      Besos.

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  9. Embriagador, cautivador, lujurioso, completo, descriptivo, voraz, ardiente, cauteloso, sucio... no hay más adjetivos para describir esta grandiosa entrada, desde luego eres como el Grey que todas querríamos tener ahora que ha vuelto la locura 50 sombras. Ojalá nosotros estuviéramos más cerca para poder protagonizar un encuentro tan ardiente como los que tenemos la oportunidad de vivir por separado.
    Besos carnales.

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    1. Esperaba con interés tu comentario Lujurias Carnales... como todo lo bueno, te has hecho esperar...

      Me alegro que leer y ver las imágenes de mi historia te haya resultado tan gratificante. Puedes imaginarte que para mi lo fue todavía más...

      Yo no soy muy fan de Grey, pero la verdad es que me gusta que me vean reflejado en él. Aunque lo mejor de todo es que yo soy de carne y hueso. En cuanto al encuentro ardiente, creo que te llevarías una grata sorpresa si supieras lo cerca que estamos el uno del otro...

      Besos.

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    2. Ay... pecados de mi corazón, mi próxima entrada es un aire nuevo, descriptivo y muy sensual, espero verte pronto por mis tierras que ultimamente han estado tan desiertas. Perdon por la demora en pasarme por aquí, pero ya conoceras los motivos en mi entrada.
      Me encantaría saber cuán cerca estamos, no estaría nada mal compartir un poco de sexo pervertido juntos.
      Besos carnales y altamente lujuriosos.

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  10. joder que dificil es concentrarse con esas imagenes!!!
    Historia brutal, siempre me encienden tus letras, y aunque no soy de compartir, tal y como lo cuentas, haces que una se plantee ciertas cosas :-)
    Un besito

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    1. Itzala, ya sabes cuanto me gusta descentrar con las imágenes y lo que no son imágenes... Será porque me gusta despertar la imaginación ;)

      Me alegro que te plantees ciertas cosas, siempre es bueno descubrir, como me pasó a mi, nuevas fronteras con las que nos llevamos más de una y más de dos gratas sorpresas...

      Gracias por pasar por aquí y comentar. Como siempre es un placer saber de ti.

      Besos.

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  11. El deseo, la pasión y el sexo se entrecruzan y se solapan en tu historia sin ningún tipo de rubor.

    Besos.

    Lunna.

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    1. ¡Gracias por tu comentario Lunna! En mi siempre se entrecruza el deseo, la pasión y el sexo, creo que es algo que llevaré siempre conmigo. Me alegro que te haya gustado, gracias por pasarte por aquí.

      Besos.

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  12. Bonita tarde me acabas de hacer pasar...

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    1. Me alegro mucho que hayas pasado una buena tarde leyendo mis historias. Espero que sea una de muchas tardes buenas que te haga pasar.

      Saludos.

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  13. Muy emocionante historia con muchos GIFS eróticos ....

    paz y amor
    1ManView

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    1. ¡Muchas gracias 1ManView! Está claro que una historia es perfecta cuando se sabe contar bien...

      Saludos.

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