21 febrero 2017

Híncamela hasta el fondo.

Este sábado ibas a por todas. Después de toda la semana agobiada por el curro querías salir ahí fuera y demostrar lo que vales, vivir intensamente y follar en mayúsculas. Porque nena, tú eres una maravilla de la naturaleza. Por eso te arreglaste poniéndote un vestido tan ajustado que te marca todas las dulces curvas de tu cuerpo, hacías que todos los hombres y mujeres se girasen al verte, pero únicamente querías que se girasen mis ojos verdes. Te peinaste la melena rubia, te pusiste unos taconazos y saliste a la calle para arrasar.


Yo te estaba esperando en el restaurante. Habíamos quedado allí porque querías ponerte guapa y sabías que ibas a tardar un buen rato. Supongo que no quisiste hacerme esperar en mitad de la calle un buen rato, así que al menos te esperé con una copa en la mano y sentado en la butaca de aquel restaurante.

La verdad es que estaba extrañado, no solo por la situación, sino por las tremendas ganas que me habías mostrado para que nos viésemos. Yo estaba encantado pero también nervioso de esa situación que no sabía muy bien hacía donde se dirigía.


Cuando apenas habíamos comenzado a comer el segundo plato, después de un rato hablando animadamente, sacaste el tema del sexo. Es un tema que me encanta y del que supongo que me podría pasar horas hablando... aunque prefiero, si es posible, pasarme horas practicándolo. Inesperadamente, en mitad de esa conversación te acercaste a mi y comenzaste a pasear tu mano por mi entrepierna. Yo te acaricié la mano para ver si se trataba de un pequeño gesto, pero tu mano continuó ahí, tocándome y notando como la polla se me ponía cada vez más dura durante un rato más.


- Este finde tengo unas ganas locas de follarte.

Dijo ella sin corte alguno. A lo que yo respondí de una forma muy patán:

- ¿Ah, si? ¿Y eso?
- Porque necesito una buena follada, una de esas de las tuyas; una de esas que me va a hacer temblar hasta las pestañas.


Entonces continuamos hablando de sexo de una forma más explícita. Comencé a decir cuantas ganas tenía de follar, lo mucho que me gusta y como usaría mi polla contigo para darte placer hasta el fondo. Supongo que era lo que te faltaba, porque con el calentón que ya venías de casa te estaba poniendo malísima. No obstante, no paré, continué diciéndote todas las guarradas que se me pasaba por la cabeza hacer contigo.


Te dije tantas guarradas al oído que ya no podías ni respirar del agobio que tenías en el cuerpo. Te sobraba toda la ropa. Pero seguíamos en mitad de aquel restaurante. Ya no me tocabas la entrepierna porque sentir en la yema de tus dedos el calentor y la dureza de mi verga te ponía rabiosa y sedienta de un rabo duro. 

Sin más dilación te dije:

- Vayámonos a tu casa.

Tu asentiste sin usar palabras, pagué y nos fuimos de allí sin ni siquiera tomarnos el postre.


Nada más cruzar el umbral de tu puerta, me empezaste a meter mano. Ya sabía yo que estabas con calentón que apenas podías respirar, pero no me imaginaba lo perra que estabas.

- Quiero que me folles como solo tú sabes follar. Por todos lados, todo el tiempo.


Te sacaste las terribles tetazas para mostrarme lo ansiosa que estabas de que te follara. Sabes que esos pechos que tienes me pierden. Así que te estuve mirando un buen rato como te los tocabas y tu sola te ponías más y más cachonda.

Finalmente me acerqué a ti, te besé con toda mi alma y comencé a chupar esos pezones duros como el acero que me vuelven tan loco. Tu me mirabas con anhelo, con ansiedad, mientras yo me deleitaba con tu cuerpo, que desde ese mismo instante, había pasado a pertenecerme por completo durante toda la noche.


Tus pechos me pusieron tan cachondo que comencé a perder el control. Sin previo aviso te ataqué, lanzándote sobre la cama y arrancándote la ropa que te quedaba de cintura para abajo. Ya te había advertido que ibas a ser mía y el comienzo del juego pasaba por comerte todo el coño.

Metí mi lengua en tu vagina, con furia, con dureza. Tu hiciste la cabeza hacia atrás y comenzaste a gemir como la perra que eres. Yo sentía como me rodeabas con tus piernas mientras jugaba con mi lengua húmeda por toda tu entrepierna, dejándome mi sabor en cada centímetro de tu piel.


Tu estabas completamente rota tras este ataque por sorpresa. Yo no podía hacer nada más clavarte mi lengua hasta que sintiera que te gobernaba a base de lenguetazos. Estabas tan cachonda que tu vagina comenzó a soltar tanto líquido que tenía que tragar rápidamente para no ahogarme. Realmente tienes un coño de lo más delicioso...


Con mi lengua clavada en ti, sentía como la polla me palpitaba con ansiedad. Me llamaba y yo la tenía abandonada por completo. Así que en un arrebato de Pecados en Carne, me alcé, te empujé contra el borde de la cama y comencé a contemplar ese culazo que tan buen se te marcaba con ese vestido ajustado que habías llevado al restaurante para que todos te mirasen.

- Menudo culazo tienes, nena...


- ¿Te gusta mi culo? ¡Pues entonces fóllatelo!
- ¿Así, sin más? -Le dije mientras comenzaba a pasear mi polla dura entre sus nalgas-.
- Si, así, sin más. Esta noche soy tu puta. Híncamela hasta el fondo y no me permitas capitular ante ti. Esta noche puedes hacer conmigo lo que quieras.


Después de esas palabras, no podía hacer otra cosa que obedecerte. Estas órdenes se tienen que cumplir si o si. Sin embargo, sería la última vez en toda la noche que obedecería tus palabras. A partir de este momento en que hinqué mi polla hasta lo más profundo de tu cuerpo, pasaste a ser mía. Ahora, yo era quien mandaba.


- Mmmmmmm... cabronazo, qué dura la tienes...
- ¡Cállate y déjame que te folle como quiera!
- Cariño, eso es lo que quiero. Pero voy a portarme como tu puta y pienso decirte todas las guarradas que se me pasen por la mente.
- Entonces te puedo asegurar que no voy a hacerlo con delicadeza.
- Eso es justo lo que quiero de ti, que no te andes con delicadeza...


- ¡Así, así...!

Me estaba poniendo tan caliente que la tenía que coger fuerte del pelo para que me mirase mientras se la clavaba. Tenía la polla dura, muy dura, y ella la sentía completamente. Yo también estaba deseoso de follar con mayúsculas, y para eso, ella es la mejor.


Con las manos puestas en su cintura y su cuerpo a mi entera disposición, podía contemplarla como se movía, como una auténtica mujer a la que le gusta disfrutar del sexo con todo lo que ello conlleva, sin prejuicios ni malos rollos. Allí estaba ella, moviendo su melena rubia en cada una de mis embestidas y gimiendo como sin no pudiera contener sus gritos de placer.

¡Vamos, sigue cabrón!


- ¿Ésto es lo único que sabes hacer? Vamos... dame fuerte de verdad.

Ante este desafío, esta provocación, la agarré fuerte de los hombros y la penetré con tanta intensidad que esperaba que saliese volando de un momento a otro en alguna de mis brutales embestidas. Resististe gimiendo como podías, mientras mantenías el tipo...


Yo estaba completamente desbocado. Pero no podía parar ni un segundo. La verdad es que me quedaría en esa postura, en esa situación, una eternidad. Follando como se tiene que follar de una forma intensa, rabiosa y con sentimiento. De vez en cuando le tiraba del pelo para que pudiera sentir toda mi fuerza, dominándola como a una yegua desbocada. 

Ella tenia la cara interna de los muslos adormecida de tanto roce con mi sexo. Mientras tanto, el vértice de su cuerpo, justo donde se la estaba hincando hasta el fondo, el néctar de su placer se desbordaba por él, cayendo gotas sobre la cama y por nuestra piel.


- Tenía unas ganas irrefrenables de follar... y vaya, tú si que sabes complacer...

Gemía de placer sobre su espalda. Paseaba mis manos por todo ese cuerpo que me pertenecía. Ahogaba mis profundos gruñidos de placer y mis "joder" entre tu pelo. Apoyando mis manos en tus caderas sentía como contraías tu vagina en cada una de mis internadas con el objetivo de no dejarme salir, cosa que no lograbas, pero si me excitabas cada vez más y nuestra sensación de placer era más profunda. Podía sentir cada uno de los pliegues de tu vagina y tú de mi falo.


Restregándome mi humedad por todo el cuerpo, creí que me iba a correr en el interior de tu coño en aquel preciso momento. Así que te cogí con todas mis fuerzas y te usé como si de un objeto se tratase. Así que di mis temibles embestidas mientras tu pequeño cuerpo se contraía. No podía controlar mis inconscientes golpes sobre ti.


Supongo que en aquel momento se juntaron tres factores que hicieron un milagro. Los fuertes gemidos que estaba dando, la respiración firme que mantenía y las ganas de follarte se juntaron para que no me corriera en aquel momento y controlase un rato más. Supongo que estaba tan loco por sentirte que no quería acabar.

- Eso es... ¡Follame!


Tú te comportaste en todo momento como la puta que eres. Mordiéndome, diciéndome guarradas y sobre todo poniéndome a cien todo lo que podías y más. Te masturbabas para demostrarme que podía darte más duro y que mucho es poco para ti. 

Tus pechos duros se movían al compás de nuestro baile. No podías hacer otra cosa que morder más fuerte y gemir como una perra mientras te follaba. Tu vagina estaba abierta para recibirme y yo me estaba cobrando la entrada con intereses. Ese baile de nuestros cuerpos sobre aquella cama era sencillamente maravilloso.


Fue ponerte de lado y la poca resistencia que me estabas dando desapareció. Con mi verga clavada en tu coño y mis manos agarrándote fuerte mientras te mordía el pelo, tu estabas perdida. Me dijiste que esto era lo que andabas buscando.

- Joder nene... ¿dónde te has metido todo este tiempo?
- Estoy metido en ti ¿no lo sientes?
- Vaya que si lo siento... me estás moviendo las tripas con esa polla que tienes.


Me acerqué a su oído y como en aquel momento caliente de la cena, comencé a decirle al oído todas las cosas sexuales que le ponían cachonda... bueno, a ella y a todas y todos. Agarrándome fuerte del pelo para que no me fuera a ninguna parte, solo podía decirme:

- Más, más...
- ¿Qué más quieres que te diga, puta?
- Todo, estoy muy perra...
-  No es que estés, lo eres. Yo cumplo mi palabra, nena. Como te he dicho en la cena, te iba a follar bien fuerte y eso estoy haciendo, pellizcándote el pezón e hincándote la polla hasta el fondo.


- Quiero que cumplas una fantasía que tengo contigo...
- ¿Cuál? Dime y la haré.
- Átame y fóllame a tu antojo.

Apenas unos segundos después de que dijera eso, ya le había atado las manos con el cinturón de mi pantalón (era lo único que había por allí para atarla), contemplando su sexo completamente abierto de par en par, para mi.


Examiné su vagina durante un buen rato. Estaba claro que necesitaba una polla como la mía como agua de mayo. No obstante, ahora que tenía las manos atadas y le había sacado el rabo de su cuerpo, me suplicabas que volviera a la carga, que tenerla así, a mi merced, te volvía loca si no te follaba como antes.

- Métemela.


Si quiere que se la meta... ¿quién soy yo para no hacerlo?

Tumbada sobre la cama, a mi entera disposición, comencé a penetrarla con intensidad pero con un ritmo lento, para que sintiera cada centímetro de mi polla metiéndose en su cuerpo. Era el momento de gemir como una puta sin control...


Mis testículos estaban completamente hinchados. Después del amago de antes, sabía que no iba a resistir demasiado, pero con la excitación mutua que llevábamos, era imposible no parar. Así que proseguí en mi empeño y tú empezaste a ponerte colorada. El orgasmo se acercaba y tú ibas a ser la primera en caer, como una buena zorra.


- Eres un hijo de puta... 
- ¿Por qué dices eso? ¿Porque te estoy follando como querías?
- No, porque después de ésto no voy a desear otra cosa que volver a hacerlo contigo. Creo que con alguien como tú es imposible saciarse y solo se quiere más y más.
- Aún tienes que probar mi leche.
- En cuanto me la trague, te voy a dejar que me hagas esto todos los días...


- Me encanta follarte... toda la noche, todo el día.
- Me estás matando...
- Quiero ensartarte con mi polla hasta que amanezca y te de los buenos días con mi polla clavada en tu culo.

Era maravilloso tenerte así, pero como todo lo bueno, siempre tiene un final. Así que poco a poco comenzaste a tensarte y a soltar líquido por tu sexo hasta cerrar los ojos y concentrarte en tener el orgasmo que llevabas buscando toda la semana.


- ¡Cómo me gusta que estés así de guarra!
- Ya te lo he dicho antes: soy tu puta.

Después de esa frase puse mi empeño en acabar lo que había comenzado. Cogiéndote fuerte de las manos atadas por mi cinturón, te penetré con tanta fuerza que movimos la cama de sitio y despertamos a los vecinos. Entonces, por si acaso alguien no se había enterado en ese vecindario que estábamos follando, te corriste y lanzaste un grito tan fuerte de placer que casi me tuve que tapar los oídos.


Tras respirar un poco, te retorciste en la cama y me pediste que te soltara del cinturón. Entonces te volviste hacia mi y comenzaste a jugar con mi polla. Yo liberé toda mi tensión, comencé a gemir, a despejarme y a dejarme llevar por las delicias de tu genial lengua, de la que tengo tantas ganas que es probable que esta noche la tengas que usar un buen rato... 

Finalmente y con apenas un aullido de aviso, me corrí a mansalva sobre ti. Tremendas gotas de mi semen te salpicaron en la cara, tus bellos pechos y hasta tu melena rubia. Era el momento de darte el líquido que más te gusta probar.


- Ésto si que es un buen postre...
- No. Tú si que eres lo que necesito para alimentarme.

24 comentarios:

  1. Wowwwwww!!!!! Es súper excitante tu entrada, chapo!!!, a esto lo llamo un buen semental, sabes como hacer desbordar a una mujer.

    Un placer estar en tu rincón.

    Besos.

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    1. ¡Muchas gracias María Perlada!

      Que me digas que mi entrada te parece súper excitante, viniendo de ti que eres erotismo puro, es todo un halago. Gracias por estar ahí y por dejarme desbordarte un poco...

      Para mi también es un placer.

      Besos.

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    2. Oh dios esto si que es exicatnte �� buf nose como haces para ponerme como una moto

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    3. Es bueno saber que te resulta tan excitante como para ponerte como una moto, me gusta mucho generar esa situación. Supongo que también es porque a ti también te gusta que te la hinquen hasta el fondo...

      Besos.

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  2. 👋👋👋👋👋👋👋👋👋👋👋👋👋👋👋👋👋👋👋
    Esto solo se merece un aplauso y una enhorabuena, ojalá encontrar a alguien con tan buen fondo como tu y que le guste tanto el sexo duro, es bastante dificil, son muy acarameladitos todos...
    Me encanta, ya me tenías loca esperando tu nueva entrada y desde luego, lo bueno se hace esperar.
    Besos lujuriosos y altamente ardientes.

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    1. Agradezco mucho tu sincero aplauso Lujurias Carnales, aunque, para serte sincero, creo que de ti preferiría muchas cosas antes que esa...

      Tienes razón en lo que dices, es muy dificil encontrar a alguien sin tapujos que le guste disfrutar del sexo abiertamente y sin malos rollos. Espero que tu seas de esta clase de personas, porque realmente merece la pena ser así... creo que queda claro en mi entrada ¿verdad?

      Me gusta tenerte loca. Ya me dirás como puedo ponerte aún más loca... todo es cuestión de hacerlo. Espero que hayas disfrutado mucho, como se merece Lujurias...

      Besos.

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    2. Sinceramente... me quemas con esas palabras y solo haces que mi deseo se expanda, la locura aumenta, pero seguro que puedes hacerlo muuuuucho mejor, solo tienes que demostrármelo.
      Besos ardientes

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    3. Sinceramente... preferiría quemarte con haciéndote otras cosas y con otra cosa antes que con estas palabras... Me gusta provocar y llevar la locura al límite.

      Besos.

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  3. Ufffff...ya sabes que te leí hace rato...y aun no he recuperado el aliento...
    Empezaré diciendo que odio el correo electrónico que no funciona cuándo debe hacerlo...brutal es poco...y perfecto es corto...

    No puedo más que decir que justo es así...que has leido mi cuerpo en cada línea...y que has sido capaz de trasladarme a otra dimensión...la del placer...has indagado en mis fantasias más profundas...y uffffff...las convertiste en realidad...sexo del bueno...y ese FOLLAR con mayúsculas que solo tu y yo (nos) entendemos bien...

    Me dejaste sin palabras...abierta...caliente...y tuya...desde luego que sí...

    Y uffffff...
    Quiero más...
    Un beso...

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    1. Sé que nunca me comentas en la primera lectura porque en ese momento eres incapaz de escribir nada... y no me extraña ;)

      Me alegro que te guste lo que lees porque es la pura realidad de como se vive el sexo cuando se está conmigo. Así, sin tapujos ni medias tintas. Como nos gusta decir a los dos: follar en mayúsculas. Tú de eso sabes porque eres de primera en estos asuntos...

      Espero dejarte mucho más a menudo sin palabras, abierta, caliente y sobre todo mía, porque es lo que más me gusta producir.

      Besos.

      Postdata: ¿Más? ¿Quieres más? Dime y te daré más.

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  4. Pecados como siempre tu apasionado dando placer a la chica en cuestión,y me ha gustado el detalle de atarla o las guarradas al oído,un estilo muy yo de relatar el sexo.

    Besoss

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    1. ¡Muchas gracias Princess Luna! Viniendo de una escritora tan caliente como tu, no puedo dejar pasar que te haya gustado el detalle de relatar las guarradas al oído o atarla. Fue algo del momento... pero que llevado a cabo fue una gloria.

      Besos.

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  5. Leerte (y ver) a estas horas de la madrugada, me hace ponerme en modo “quinto gif”…un caliente preludio de susurros al oído, de lo que estaba por llegar…

    Pues un placer…de esos difíciles de olvidar y de dejar de desear (como le ocurre a ella)...

    Bsoss!

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    1. Es que a quién se le ocurre leerme de madrugada, Ginebra Blonde... ;)

      Me tienes que aclarar que quiere decir eso del modo "quinto gif". Ahora que estamos conectados por Facebook puedes susurrarme lo que quieras...

      El placer es mío de pasar y ver tu comentario.

      Besos.

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  6. ni soy rubia, mis curvas son complicadas, y mi altura es de tapón de bañera...
    no se girarian jamás al verme pasar... 😉
    un finde de esos locos me hace falta a mi para quitarme toda esta amargura que me consume
    siempre leerte es entrar en calor
    besos

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    1. No hace falta ser rubia, ni ser alta, ni tampoco tener curvas perfectas para que se giren al verte pasar y menos aún para mostrar sensualidad, cosa que tú si haces y mucho. Así que el guiño es mío ;)

      Deseo que te quites toda esa amargura, sea con un finde loco o de cualquier otra manera. Mucho ánimo.

      Besos.

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  7. No sé si el relato lleva a las imágenes o son las imágenes las que guían al relato, sólo puedo decir que es explosivo en todos los sentidos.
    Saludos

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    1. Explosivo es un buen adjetivo para describir al relato, al blog y a mi. Espero que hayas disfrutado mucho leyendo este relato. Para sacarte de dudas te diré que son las imágenes las que acompañan al texto y no al revés.

      Besos.

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  8. Imágenes y relato capaces de encender hasta el mas frió de los sueños, cada párrafo es un peldaño en la escalera de la pasión.

    Besos.

    Lunna.

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    1. ¡Gracias Lunna! Desde luego, cuando logro mezclar la realidad con las imágenes adecuadas y el texto más descriptivo posible, creo que encuentro la fórmula perfecta para tranmitiros lo que más quiero. Gracias por subirte conmigo a la escalera de la pasión.

      Besos.

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  9. Al final de cada relato logras sacarme un suspiro!!!! Eres fascinante .... Besos pecaminosos

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    1. Si logro sacarte un suspiro de los buenos, me doy por contento ;) Me alegro que tanto el relato como yo te resultemos fascinantes.

      Besos.

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  10. wow menudo empotrador!! Entrar aqui es siempre un placer, en todos lo sentidos :-))
    Hala, calentita que se va una!!
    Un beso

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    1. No es una cuestión de empotrar a lo loco, sino de hacerlo bien, como hay que hacerlo...

      Me alegro mucho que pasar por aquí sea todo un placer para ti Itzala Rincón. Espero que pongas a todos tus sentidos a trabajar y ese calentón tenga una pronta solución.

      Besos.

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