02 agosto 2015

En la ducha.

Suena el timbre. Voy hasta el interfono y pregunto quien es. Rápidamente supongo que es "la paraguaya", porque he quedado con ella dentro de un rato y no puede ser nadie más. Me sorprende que haya venido a mi casa y con tanta antelación, pero le abro sin dudar. "He acabado antes de lo que esperaba y he decidido venir yo a tu casa" justifica cuando llega a la puerta. Le digo que no pasa nada, que me ha sorprendido gratamente. Le digo que se siente en el sofá y espere unos minutos, porque justo iba a ducharme y a vestirme para recogerla. 

Me meto en mi habitación, abró el cajón de los slip, los cojo, también tomo la camiseta, los vaqueros y el resto de cosas, y seguidamente me meto en el baño. Allí abro el agua de la ducha y empiezo a refrescar mi piel, que después de todo el día está que arde... no únicamente por el calor, sé que la atractiva "paraguaya" está ahí fuera, esperándome.


Pero escucho ruidos que emanan desde la habitación de al lado. Apago el agua y escucho como "la paraguaya" me pregunta si me estoy duchando ya. Sonrio, doy unos pasos sobre el suelo mojado y entreabro la puerta mientras le respondo "si". Es ahí cuando la veo, completamente desnuda, con toda la grandeza de su cuerpazo. Me muestra esos pechos tan perfectos mientras sonrie como si no fuese a propósito. Por eso no le respondo nada, tan solo la observo y me deleito.


Ella juega con sus manos, pasándoselas por el cuerpo. No mediamos palabra, tan solo disfrutamos de la vista. Es entonces cuando me doy cuenta que yo también estoy desnudo y sonriendo le pregunto lo obvio: "¿Quieres ducharte conmigo?", a lo que responde "Si, por supuesto. Viniendo he pasado mucho calor por la calle y necesito refrescarme".

Me giro, me adentro de nuevo en la ducha mientras la paraguaya me sigue de cerca. Ambos nos encerramos en la mampara de la ducha, viéndonos, contemplándonos desnudos, el uno frente al otro, mientras el agua comienza a recorrer nuestros calientes cuerpos. Ella se acerca y comenzamos a fundirnos en un intenso beso mientras el agua nos cae por toda la piel...


Paseo mis manos por toda su piel. De arriba a abajo la recorro, no me dejo ni un solo centímetro por explorar: su cabello, su cuello, su espalda, su trasero, su vientre, sus pantorillas... todo. Continuamos besándonos sin descanso, recorriendo nuestras bocas y jugando con la humedad de nuestras lenguas. Sus brazos no dejan de abrazarme, como si no me quisieran dejar escapar. Yo, prefiero disfrutar de su tierno culo, que está a la altura perfecta para sentirlo con mis manos.


Estamos demasiado calientes para esta temperatura del agua; así que me acerco al regulador y la pongo más fría, porque nos va a hacer falta... Entonces ella aprovecha para abrir el gel y comenzar a enjabonarse todo el cuerpo, ese que no puedo dejar de mirarlo ni un solo instante. Ella sabe lo que me provoca, así que disfruta, mirándo como la deseo.

Tiene esos pechos tan duros, tan grandes, redondos y turgentes. Envidio las gotas de agua que pasan por ellos, que rozan sus pezones, mientras ella se enjabona esos senos tan sugerentes, poco a poco, recorriendo con sus manos toda su circunferencia, sabiendo que disfruto de cada pasada de sus manos sobre ellos como si fueran las mías. Se toca los pezones y se acaricia sus contornos.


Pero eso no es lo único...


Luego baja las manos hacia su entrepierna, allí se encuentra con su sexo, completamente rojo, caliente y húmedo. Se enjabona con sensualidad, acariciándose el clítoris en cada pasada mientras no deja de mirarme. Pero yo continuo sin dejar de contemplarla en toda su sensualidad bajo la fría ducha que nos estamos tomando juntos.

Después de enjuagarse bien, me mira lascivamente y vuelve a coger el bote de gel para enjabonarme esta vez a mí. Se deleita con la línea de mi pecho, con los músculos de mis brazos, y así, poco a poco recorre mi vientre hasta alcanzar la parte más baja... Siente la atracción que emite mi sexo y acude a su llamada.


Se pone de rodillas frente a mí. En esa situación privilegiada comienza a pasar sus manos por las cercanias de mi pene, que poco a poco comienza a ponerse más y más duro. Ella lo observa con interés, con gusto, con pasión, sabiendo que va a ser suyo en apenas unos minutos.

Recorre mi entrepierna con sus manos y tarda poco en comenzar a recorrer, con sus dedos cargados de jabón y espuma, todo mi sexo, que ya está prácticamente erguido, rudo y fuerte, frente a su cara. Lo contempla, segura de que es capaz de excitarme con tan solo mostrarme su sensual cuerpo y recorrer el mío con sus manos. Me gusta que jueguen con mi polla...


Comienza a masturbarme. Me toca la longuitud de mi tranca, pero sin olvidarse de mis testículos, que están completamente hinchados; se muestan colgando duramente entre mis piernas, que firmes mantienen los embistes que sensualmente me da "la paraguaya" en mi polla. No se cansa de enjabonarme bien mi sexo, asegurándose que roza toda la piel de mi larga verga.


Se levanta y continua masturbándome mientras me besa. Yo le paso las manos por la espalda, alcanzando ese tierno culo que tiene y que tanto me gusta follármelo de vez en cuando. Pero ella es la que tiene el control, cogiéndome fuerte con sus manos de mi alargada y rígida tranca.

No puedo dejar de besarla apasionadamente. La paja que me está dando en plena ducha, bajo el recorrido del agua fresca sobre nuestra piel, viendo la sensualidad de las cuervas de su cuerpo que me muestra orgulloso sus grandes pechos y pelo mojado, mientras sus ojos marrones se clavan en mi como espadas de placer, solo me abren de piernas más y más, dejándome follar por sus manos, que agarran con fuerza mi sexo.


¡Cómo disfruta haciéndome gozar...! Pero yo comienzo a pensar como puedo hacer disfrutar a ella, como le voy a clavar mi dura tranca en su cuerpo y a seducirlo bajo el agua de la ducha. Pero no os engaño, es su cuerpo el que realmente me está volviendo loco. Sabe que no dejo de tocarle el culo desde que hemos entrado en la ducha, así que se gira y me hace sudar por excitación incluso bajo la frescura de una ducha. Quiere notar toda mi erección sobre su piel y como me palpita con su roce.


¡Joder! Mmmm... No deja de mover sus caderas sobre mi sexo, mientras mis manos recorren su enjabonada piel de arriba a abajo. Noto su vientre, en movimiento, al igual que sus grandes pechos. Bajo con mis manos hasta su entrepierna, que está ardiendo. Noto como ese ardor y la humedad de su vagina gritan mi nombre. Así que no me lo pienso más y la hago mía.


Le quito la mano de mi tranca, le doy rápidamente la vuelta y le atizo un cachete en el culo. Lo hago con cariño, porque no puedo resistirme a los encantos de su cuerpo femenino. "La paraguaya" ya sabe que voy a meterme en ella. Así que se agacha ligeramente y posa sus manos sobre la pared de la ducha. Ha visto de cerca mi tremenda polla y sabe lo que se le viene encima. Confía en que la fuerza de mis embestidas le de el placer que está buscando en mí... y vaya si se lo doy.


Pongo mis manos sobre sus hombros y la agarro con fuerza. De una estocada me adentro en su interior y comienzo a darle embestidas de mi varonil sexo. No quiero que se escape, quiero hacérselo ahí y ahora. Que sea mía de una vez por todas... porque no me puede excitar tanto y esperar salir indemne de esto.

Comienzo a clavársela incesantemente. El agua y su precioso culo se mueven y emiten un sonido cada vez que mis polla se adentra en "la paraguaya" y mis testículos, totalmente desbocados, chocan con su trasero una y otra vez. La caída del agua por mi piel y la suya me excita todavía más, mientras el efecto sauna que provocamos mientras estamos follando aumenta la temperatura.


Ella se agarra de donde puede, de la pared, de la ducha, de la mampara... le da igual con tal de recibir el golpe de mi sexo en lo más profundo de su vagina. Sabe que me encanta tenerla así... pero se nota que ella está disfrutando al máximo.

Me dice que una vez provada una polla así es muy dificil resistirse la sensación de no volver a tenerla dentro, por eso no pudo evitar desnudarse en mi habitación y provocarme para que nos tomásemos esta ducha tan placentera que estamos teniendo... Me gusta cuando una mujer es capaz de hacer cualquier cosa por obtener de mi lo que quiere, sobre todo si es buen sexo.


De un movimiento brusco la empujo contra la mampara. Quiero que sus grandes pechos sean la única defensa contra mis embestidas. Ella me dice que la folle duro, que no tenga piedad... y eso es lo que hago. Totalmente sometida contra el cristal, la penetro con mi enorme polla una vez, y otra, y otra...

Ella tiene la cara contra el cristal y solo puede respirar, dejando el vaho en él, mientras me dice lo mucho que está disfrutando y me pide que continue. Eso hago... pero comienzo a planear mi siguiente estrategia, porque quiero hacerla gozar todavía más. Supongo que soy un incorformista con el sexo y por eso siempre estoy pensando la manera de hacer disfrutar todavía más a mi pareja.


Así que salgo de ella, me pongo frente a su rostro y le guiño un ojo. Ella me pone las manos sobre el pelo y comienzo a descender por su glorioso cuerpo. Recorro su piel desde sus labios hasta sus otros labios... disfruto de pasear mi lengua por su piel, sintiendo su sabor y notando su temperatura. Me encanta notar la humedad por todo su cuerpo, hasta que llego exactamente a donde quiero estar.


Cuando llego a su entrepierna, no puedo evitar comenzar a comerle todo. Lo hago centrándome sobre todo en su clítoris, moviendo mi lengua en circulos sobre el, acariciándoselo con la lengua tanto como con mis dedos. También abro mi boca todo lo que puedo, abarcando la entrada de su vagina, meto mi lengua hasta la profundidad más oscura, notando en mi boca el sabor de su placer.

Lo tiene abierto, completamente abierto para mi verga y para mi boca. Es ahora cuando me cobro la masturbación que me había hecho tener la polla tan dura como el acero, palpitante y necesitada de su piel para saciar mis ganas de sexo con "la paraguaya".

Estaba disfrutando tanto comiéndole el coño, que perdí la noción del tiempo. Ella tuvo que interrumpirme y pedirme por favor que parara porque sino iba a acabar con ella en ese mismo instante. Realmente es algo que no me hubiera importado en absoluto, porque sé que hubiera gozado, pero no tanto como sentándome en el suelo y ofreciéndole mi sexo para su derroche final.


Gracilmente coge mi verga con una mano y sentándose se la clava en su vagina de nuevo. Yo la cojo bien fuerte de su cuerpo y comienzo a adentrarme en ella. Se nota que está cansada después del sexo oral que le he hecho, así que utilizo mis brazos para subirla y bajarla mientras contemplo como ofrece sus pezones a mi boca, algo que no puedo rechazar, y comienzo a mordérselos mientas paso mi lengua por su contorno, caliente de mi.

Se vuelve a levantar y en un movimiento se gira. Quiere estar lo más cómoda posible para llegar al orgasmo. Dice que le encanta sentir mi polla clavándoselo por detrás. A mi me da lo mismo siempre que se lo esté clavando en su dulce y sensual cuerpo. De esa forma, comienza a mover su cadera, mientras utiliza sus fuertes piernas para alzarse y dejarse caer sobre mi tranca.


Ahora si que estoy disfuranto. Tengo mis manos sobre su cintura, para poder moverla sobre mi sexo de la mejor manera posible. Pero de vez en cuando alguna de mis manos se escapa, sin querer, y comienza a juguetear con sus pechos... es inevitable sentir atracción hacia ese cuerpazo que tiene "la paraguaya" y que es digno de ser disfrutado.


Durante los primeros minutos yo impongo el ritmo, fuerte, duro y hasta el fondo. Pero ella comienza a pausarme poco a poco, saltando menos y moviendo más y más fuerte, de manera lenta y con sentimiento, su cadera sobre mi polla. Quiere disfrutar con cada penetración, con cada rugosidad y con la dureza y anchura de mi verga.

"La paraguaya" está disfrutando mucho y yo solo me pongo más cachondo de notar como se le está acelerando el corazón más y más en cada embiste de mi sexo. Ella continua moviéndose sensualmente sobre mi. Noto como su piel y la mía están completamente pegadas, como su culo recorre mi vientre en cada movimiento de su cintura.


Sé que está cerca de correrse. Así que hago la última de mis maldades y le pongo mi mano sobre su clítoris, moviéndo fuerte mis dedos sobre él. Recorriéndolo y excitándolo mientras mi polla no deja de penetrarla ni un solo instante. Finalmente, "la paraguaya" explota de placer y lanza un grito entre risas, dando las gracias a Dios (y a mí, supongo), por tan memorable polvo que acabamos de hechar.

Tarda poco en recuperarse... y es que "la paraguaya" es una mujer de lo más fogosa, como a mi me gustan las mujeres, ya sabéis. Así que se pone en pie y comienza a besarme. Mete su lengua hasta el último recodo de mi boca, mientras pasea sus manos entre mis orejas y mis bíceps marcados. Mi verga cuelga entre mis piernas como el badajo de una campana.


Se aproxima lo máximo a mí, pegándose mi dura y abultada tranca en su cintura. Quiere notarla, quiere sentir mi erección, pero sobre todo quiere comerme la boca y mirándome fijamente a los ojos lanzarme el mensaje de que ahora es ella la que me va a matar a mi de placer. Se pasea la lengua por el contorno de sus labios, me lanza una fugaz mirada a mi verga y se muerde el labio antes de arrodillarse de nuevo frente a mi...


La coge con una mano, como si fuera una extensión de su propio cuerpo. Comienza a degustarla con interés, con determinación. Le gusta chuparme la polla, y a mí más que lo haga con tanta pasión. Sus manos se mueven sobre ella con delicia, pero agarrándola bien fuerte, mientras su lengua recorre desde la base hasta la punta, para luego metérsela en la boca.

Realiza esos movimientos una y otra vez, mientras yo me pongo más y más cachondo... y es que cuando una mujer sabe hacer gozar a un hombre con el sexo oral, el orgasmo es imparable. Así que ella continua deleitándose con mi verga en cada mamada que me hace.


Yo no puedo hacer nada más que apoyarme sobre la pared de la ducha y disfrutar de verla como se adentra mi sexo en su boca, hasta perderlo prácticamente de vista ¡Pretende metérsela hasta el fondo, cómo me pone eso! Su pelo está mojado, el agua cae por mi cuerpo y alcanza su piel. con las manos en la cabeza, resoplo del gusto que me está provocando.

Poco a poco me excito más y más, hasta que finalmente le digo que me voy a pegar una buena corrida. Ella lo sabe perfectamente, porque mantiene una de sus manos sobre mis testículos, que están hinchados y estimulados hasta el extremo, impacientes, deseosos de expulsar todo el semen posible y alcanzar el clímax para que me muera de gusto.


Cuando comienzo a gemir y a estremecerme, "la paraguaya" sitúa la punta de mi glande sobre sus enormes pechos mojados; masturbándome logra que mi leche emane de mi polla y cubra buena parte de la piel de sus tetazas. Yo no dejo de gemir, me agacho del placer que me provoca, mientras me agito con un escalofrío y siento como lanzo numerosos disparos de semen sobre ella.

Definitivamente ha sido una corrida colosal, que poco a poco se marchita de su piel por el paso del agua sobre ellos. No sé cuanto tiempo pasamos bajo la ducha, no sé cuanta agua pudimos gastar... pero sinceramente no me importa, porque fuese lo que fuese, sin duda mereció mucho la pena y eso es lo importante.

13 comentarios:

  1. A tí la chica está... ¡Vamos! Nada que decir.
    Me gusta cuando estás con ella. Eres muy tú, muy auténtico. Lo vives de otra manera y eso se nota en tus letras. Lo vives con muchísima intensidad.
    Las fotos, Pecados, geniales, la verdad, sobre todo las primeras. Son muy de mi estilo. Lo demás... Yo vuelvo a leerte un par o tres de veces... pues me gusta recrearme en los detalles.
    Y sí, qué más da el agua si eso quita el polvo :-)
    Besos de Pecado.

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    1. Yo siempre soy auténtico, pero disfruto más, y se nota, cuando la otra persona también lo es. Este es un claro ejemplo de eso. La intensidad llega sola cuando sucede.

      Me alegro que te guste, sobre todo porque sé que te recreas en los detalles y eso es importante.

      Besos Carnales.

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  2. ¿Sabes lo que te digo, Pecados? que no sé por qué, las entradas de la paraguaya me encantannnn, las encuentro más intensas, más excitantes, más morbosas, a mí me parece que tienen un ritmo distinto, como más profundo, a mí me parece que es con la que más disfrutas, no sé, esa es mi impresión, que no quiere decir que así sea, pero esta dama se ve que te atrae, ¿tal vez por ser tan activa? ¿por sus pechos? eso eres tú el que tienes que decírnoslo :-).

    Si tuviera que calificar esta entrada, la pondría un 10, porque además, no sólo el texto, sino que los gifs bufff son super excitantes. Te felicito.

    Un beso Pecados

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    1. ¡Hola María! Me alegro que te gusten estas entradas con "la paraguaya"... a mi me gusta más vivirlas, para que negártelo. No obstante solo muestran el momento, tal como lo vivo. Está claro que con cada persona hay un ritmo, una forma de disfrutar... pero eso es tan único como las personas.

      No voy a negar que le tengo mucho aprecio, pero nuestra relación más activa y también más estrecha es la sexual, como puedes comprobar. Sin duda sus grandes pechos importa, pero lo más determinante es la sensualidad y la sexualidad que tiene, eso es lo que más me gusta de una mujer.

      Muchas gracias por tu nota, no me esperaba esta Matrícula de Honor (me alegro también que hayas disfrutado de los gif). Eres un cielo ;)

      Besos Carnales.

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  3. wuuuauuu!!! me dejaste sin aliento, eres tan natural, ojala existieran mas hombres así en este mundo, el relato, la imagen la sentí en carne propia, se me humedeció el sexo.... ufff
    Besos

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    1. Viniendo de ti, ese "wuau!" es más que un halago. Supongo que a veces un grito de placer dice más que mil palabras...

      Por suerte existen hombres así en el mundo, aunque te puedo asegurar que no follo tanto como me gustaría... será porque no llevamos un cartel en el pecho indicándolo... jajajajaja.

      De lo que más me alegro es de haberte humedecido el sexo... por eso es por lo que escribo este blog con tanto esmero.

      Besos Carnales.

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  4. Ya qué te digo, si sabes lo que pienso de tu forma de escribir....
    Logras un ambiente sensual, y excitante, lo tierno y lo salvaje se entretejen. Esa necesidad de saciar el deseo, pero al mismo tiempo que ella disfrute cada instante...
    Me gusta cómo se diferencian los relatos los unos de los otros, cada chica tan distinta una de la otra, y lo que vives en el plano sexual con cada una de ellas también logras marcar la diferencia en cada post... Nunca es lo mismo, nunca es igual considerando todo, narras las escenas de formas muy distintas...
    Nos haces vivirlas, nos haces vivir(te)....
    Me gustan las imágenes, y más con esa magia y elegante sensualidad del blanco y negro... Aunque siempre tengo mis favoritas.. ;)
    Me gusta la intensidad de ella, tu intensidad, y que logres plasmarla aquí... Convertirla en letras, en palabras, en frases...
    Enhorabuena, niño...

    Un abrazo, y un besazo en la mejilla de buen trabajo.... Y por ese 10 bien merecido que mi María te dio... ;)

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    1. ¡Muchas gracias por tu comentario Ivel! Como siempre, logras sacarme tus colores con tantas alabanzas. Veo que captas perfectamente hasta los mínimos detalles de la entrada y del blog en general, eso es de agradecer, sobre todo cuando afirmas que os hago vivirlas y vivir(me).

      Ya me contarás cuales son esas imágenes favoritas que desprenden tanta sensualidad en blanco y negro. Sabes que me encanta conocer que gif os gustan particularmente a las mujeres... para poder dar la mayor cantidad posible de intensidad en mis escritos.

      Besos Carnales especialmente para ti ;)

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  5. Con este calor veo que las duchas nos inspiran ...y de manera más que excitante.

    Tentadores besos.

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    1. Las duchas siempre me han inspirado como lugar de juegos... creo que es un lugar muy poco aprovechado y con muchas posibilidades... Queda claro en esta entrada ¿verdad?

      Gracias por tu comentario. Besos Carnales.

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    2. Muy claro... y estoy de acuerdo contigo que las duchas son un lugar estupendo.

      Es un placer leerte y comentarte. Tentadores besos.

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  6. Yo quiero ducharme con la paraguayaaaa

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    1. ¡No me imagino porqué! ;)

      Un saludo Rinaldo.

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