17 diciembre 2015

Tu obsesión, mi pasión.

Obsesión, eso es lo que sientes. No puedes dejar de pensar en todo lo que te he dicho esta tarde. Recuerdas esas palabras en las que te decía, con todo lujo de detalles, cuánto deseo poseerte. Por eso, cuando llegas a mi casa ya estás completamente excitada. Tan sólo te dejas llevar y rápidamente caes rendida en mis brazos. No puedo evitarlo, me desabrocho la camisa blanca y comienzo a quitarte la ropa. Deseo ver tu cuerpo desnudo. Te lamo fuerte los pezones y mientras paseo mis manos por tu húmeda entrepierna.


Te estremeces de placer y comienzas a gemir junto a mi oreja.... ¡Hay que ver cuánto me gusta escucharte así! Me pones mucho. Además, noto el palpitar de tu sexo, viendo como tus bragas están cada vez más húmedas. Mis manos notan cada una de las vibraciones de tu delicado cuerpo, que se desprenden como las hojas de los árboles de otoño. Es ese cuerpo perfecto el que me está llamando, me está incitando y sobre todo me está excitando cada vez más y más.


Me encanta pasear mis manos por tu dulce sexo. Lo admiro como fuente de placer, de felicidad y de vida. Me gusta poseerlo, dónde, cuándo y cómo sea. Te quiero a ti y quiero a tu sexo. Pero tal vez he empezado demasiado fuerte y te he dicho en exceso lo que te pensaba hacer cuando te tuviera entre mis brazos. Me he pasado toda la tarde diciéndote lo que estaba deseando hacerte, y ahora que te tengo, quiero todavía más.

Me miras fijamente. Ahora eres tú quien me transmite todo el deseo que tienes a través de tus pupilas negras, fijas en mis ojos verdes. Entonces, me apartas delicadamente las manos de tu sexo, que está completamente hinchado, abierto y necesitado de mi, y pones tus dulces manos en mi entrepierna. Es la hora de la venganza, que en este caso se sirve caliente. Me dices al oído que soy tu pasión... y comienzas a demostrármelo como pocas veces me lo demuestran.


Paseas tu mano por todo mi pene. Lo reconoces como tuyo. Yo he de admitir que llevo todo el día cachondo, pensando únicamente en ti y en follarte. Tengo un nivel máximo de excitación, que queda patente en el enorme tamaño alcanzado por mi miembro bajo la ropa. Éste, prácticamente, está saliendo del slip ajustado y de color negro que llevo. Tus delicadas manos pasean por él como si formaran parte de un masaje sensual que no quiero que acabe nunca.


Pero tú si que quieres que acabe... por eso te agachas, me desabrochas el cinturón con ansia y luego me abres la bragueta, apartando el slip. Mi polla está tan tersa que se mueve como su fuera una catapulta, prácticamente te salta en la cara, lo cual te da risa y te genera más hambre de mi...

La coges bien fuerte con la mano, la contemplas de arriba a abajo y sin mayo dilación te la metes en la boca. Entonces comienzas a ponerme todo lo excitado que puedes. Con tu mano, buscas la mía, la coges y me la pones encima de tu cabeza. Quieres hacerte la zorra porque sabes que eso me vuelve loco... Por eso no me niego. Te aprieto fuerte el pelo y comienzo a follarte la boca como estoy deseando hacer.


Tengo la polla tan dura que hasta me duele clavártela hasta el fondo. Sé que estás sintiéndola en toda tu extensión en la boca. Escucho como te cuesta mantenerla dentro de tu rostro, alcanzando el comienzo de tu garganta. Pero a mi no deja de excitarme los gemidos cortados que desprendes en cada una de mis internadas. Tu continúas apretándome mi mano contra tu cabeza mientras con la otra me tocas los cojones. Notas como los tengo tan grandes que se te hace la boca agua de saber lo que te espera esta noche...


Aparto mi mano. Pones tu mano en la base de mi tranca y comienzas a chuparla con tu dulce y cálida lengua en toda su extensión. Me dices que no vas a dejar ni un sólo centímetro sin explorar. Así que te paseas por el glande, la base y toda su longitud hasta hacerme gritar de placer. Sabes que con la punta de tu lengua eres capaz de derretirme como si fuera un helado en pleno agosto... y eso estás consiguiendo.


Te digo que te des la vuelta. Agarro mi polla, y mientras te la pongo junto a la boca, como si de un micrófono de placer se tratase, comienzo a comerte el coño. Me encanta tanto joder... que ya sólo de escribirlo en este blog la polla se me pone tiesa. Me encanta hacer sexo oral a una mujer, tanto como que me lo hagan. Pero en este caso había una dificultad importante añadida... tu boca estaba comiéndome la boca de una forma increíble.

Nena, si me la chupas así, no voy a poder centrarme en comerte el coño hasta lo más profundo. Pero me dices que no importa y que me calle. Desde que has comenzado a enviarme mensajes calientes esta tarde no has dejado de pensar en las ganas (y la necesidad, por lo que parece) que tenías de endosarte todo mi sexo en la boca.


Pero este 69 es magnético. Los dos ponemos nuestra alma en dar el máximo placer al otro, mientras nuestras lenguas recorren el sexo de la pareja. Porque no hay mayor gloria que la compartida.... Aunque no puedo negaros que, en este caso, ella llevaba ventaja porque sus labios y su lengua son una auténtica gozada.


Yo estaba tan excitado que tenía que concentrarme en lamer su coño con toda mi intensidad para evitar correrme en menos de diez minutos de polvo. Algo que a veces pasa... qué se le va a hacer. Así que puse mis manos en su trasero, lo abrí todo lo que pude y situé mi cabeza entre sus piernas.

Comencé a dar fuertes lametones en su sexo, quería que sintiera toda la humedad de mi boca en su sexo, que estaba tan abierto que era un delicioso manjar. Y es que de todas las frutas prohibidas del paraíso, esta es la mejor...


Pero no podía dejar de sentir lo bien que me estaba comiendo la polla... "¡Joder!" Le dije "¿Te puedo pedir como mi juguete para estas navidades?". A lo que respondió: "Sólo si me dejas que yo juegue con el tuyo hasta que me canse... y te advierto que no soy de las que se cansan fácilmente de jugar" ¿Vosotros creéis que se puede dormir después de que te digan una frase así?


Que se pusiera en plan tan guarro me ponía todavía más cachondo. Sentía la necesidad de clavársela hasta la garganta, sin importarme lo más mínimo nada de lo que ocurra en este triste mundo... y más tal como está la actualidad, con elecciones, promesas, insultos, puñetazos y acusaciones. Me gusta que mi vida sea más auténtica y sobre todo más real.


Ella se movió y comenzó hasta girar. Quería disfrutar de mi sexo a solas. Comenzó a pasar su lengua alrededor de mi glande como si tuviera que calcular perfectamente sus dimensiones. Yo solo gemía y la insultaba en cada una de sus lamidas que no hacían más que volverme loco de placer... Notaba el calor y la humedad que desprendía su lengua.


Finalmente logró su objetivo y pudo chupármela tranquilamente mientras me miraba fijamente a la cara. Siempre he tenido curiosidad de saber qué cara tengo que poner de gusto... pero está claro que es un aliciente para cualquier persona ver el gusto reflejado en el rostro de la persona a la que te estás follando con toda tu alma.

Así que paseas tu mano por mi cuerpo, tratando de excitarme todavía más y dejando que tu obsesión, que tu pasión por mi tranca se desborde en esta noche de diciembre. Te pones erguida y durante un segundo sonríes al ver como apenas puedo respirar... estás pensando como seguir jugando conmigo.


Te pones encima de mis piernas y comienzas a masturbarme. Estás sonriendo viendo cada uno de mis gestos de placer. No me puedo controlar y grito. Me estás haciendo disfrutar mucho jodida... además, me coges la polla con tanta delicadeza que creo que no voy a tocármela nunca más. Desde luego, si lo que quería era hacerme una buena mamada, se estaba convirtiendo en una chupapollas cinco estrellas, algo que muy poca gente consigue.


Te arrodillas, te pones a cuatro patas y me miras. Solo te falta maullar como una gata sedienta de sexo. Eso no hace más que ponerme cachondo. Una mujer deseosa de poseer mi sexo... pero es que me estás dando tanto placer que apenas puedo pensar en nada. Únicamente me dejo llevar por ti... y para quienes me conocéis, sabéis que eso es difícil en mí, normalmente llevo la iniciativa.

Entonces te pones frente a mi de nuevo, te contemplo en toda tu grandeza. Estás guapa, muy guapa. Estás sexy, más que sexy. Estás caliente, necesitas sexo del bueno. Todo en ti me gusta, y lo que necesites te lo voy a dar con todo mi corazón... y mi sexo. Te digo que te deseo aquí y ahora, tu sólo me miras y te muerdes el labio.


Me dices "grábame con el móvil mientras te lo hago", y al segundo comienzas a chupármela de nuevo. Yo no sé ni en qué planeta estoy. Pero está claro que eres una tía morbosa... y yo también, aunque no sea muy amigo de grabarme en vídeo manteniendo relaciones sexuales.

Te cojo el móvil y le doy a grabar. Apenas aguanto unos 30 segundos antes de cortar y decirte que estás loca, pero que eso me pone todavía más cachondo. Tú aguantas todo el rato mirando fijamente a cámara mientras das lametones y te adentras mi verga en lo más profundo de tu boca. Parece que quieras guardar estas imágenes como un trofeo... y francamente, me da igual, yo lo que quiero es que me folles bien follado.


Continuas insistiendo con tu boca. Estás jugando tanto con ella que debo comenzar a recordar toda la agenda de este viernes maldito en que tendré que ir a Madrid, recorrer el centro, tener una reunión, coger el tren... procuro distraerme como puedo con tal de aguantar el máximo tiempo posible esta delicia que me estás regalando.


Me fijo en tus ojos, los tienes ardiendo, como chispas se mueven y no dejan de alumbrar a mi sexo. Lo miras con ansia, como un niño cuando ve un pastel de cumpleaños. Sacas tu lengua una y otra vez, para pasar tu lengua deliciosa desde la base de mis testículos hasta la punta de mi sexo. Los acaricias con tanta ternura y delicadeza que solo puedo contemplar tu entrega ante esta dura tarea.


"MMMMMMMM....", "¡Joder... joder... joder...!", "¡Qué puta eres!", "Eres un sueño hecho realidad" o "Por favor, no pares... nunca" son las únicas cosas que puedo decir. Has logrado que en este mundo no haya nada excepto tú. Es una sensación que hacía mucho tiempo que nadie lograba provocar en mi. Pero tú no te das por satisfecha... quieres todavía más de mí.


Me vuelves a poner la mano en tu cabeza y me dices "dame fuerte". Yo flipo con esa afirmación. Pero me estás poniendo tan cachondo, tan necesitado de tu boca, de tu cuerpo, de tu alma... que ya no calculo la situación. Solo obedezco y me dejo llevar.

Te agarro bien fuerte del pelo, de la coleta que llevas para evitar ahogarte mientras te tragas hasta la garganta a mi sexo. Y como si de una zambomba te tratases, te la clavo una y otra vez. Quiero ensartarte, quiero hacerte mía, someterte a mi sexo, siguiendo los instintos de mi duro falo.


Entonces vuelves a sorprenderme una vez más. Comienzas a masturbarte fuerte mientras yo no dejo de introducir mi pene en tu boca una y otra vez. Estoy ya tan cachondo que no sé ni qué día es. Tampoco me importa, solo sé que este está siendo el polvazo más increíble de los últimos meses y no pienso en nada más. Porque cuando uno sabe disfrutar del sexo, lo demás carece de sentido.


Te veo como te acaricias el clítoris. Estás tan excitada como yo o más ¿Qué puedo hacer ante semejante imagen? Mi tranca en el interior de tus labios y tus otros labios tan excitados que en cada una de las pasadas de tus dedos por ellos gimes como una perra.

Desde luego, esta imagen es difícil de olvidar. Estás más que bella. Eres perfecta. Estoy seguro que a lo largo de tu vida vivirás miles, tal vez millones de momentos, pero te aseguro que este será, si pudieses verte desde mi punto de vista, uno de los más gloriosos de toda tu existencia. Mostrándote tal como eres y disfrutando de la vida sin que haya nada más.


Comienzo a sentir como la corrida está preparándose. Mis músculos se tensan y tú enseguida me notas en el gesto de la cara que estoy a punto de estallar de placer. Así que aprietas fuerte mi verga y comienzas a masturbarme para lograr obtener de mi todo el néctar posible. Lo haces sin miramientos, con la necesidad de convertirme en tu victoria, en tu juguete sexual al que usas como quieres.


Apenas tardo unos segundos en comenzar a gritar como un lobo herido de muerte. Has logrado acertar en el blanco. Mi esperma se derrama por toda tu boca, tanto que es inevitable que una gran parte salga de ella y recorra la longitud de mi polla.

Estamos enlazados en este baile y acabas de lograr que llegue el momento culminante, el paso mágico. Yo respiro tan fuerte que me miras, sonríes y dejas escapar parte de mi leche por los laterales de tu boca... joder, ¡qué perfección!


Tu eres demasiado guarra para parar. Está claro que esta noche quieres todo de mí y mucho más. No vas a dejar escaparme porque sabes que puedo tardar en volver. Así que escupes todo mi esperma sobre mi tranca y me dices que soy un semental de primera, tanto que te es imposible tragarte semejante cantidad. Te digo que no te preocupes, que me has hecho gozar como un hijo de puta.


Te tumbas. Pones tus brazos pegados a tus pechos y comienzas a tocarte la piel. Es entonces cuando me dices todas las guarradas que se te ocurren. No quieres que me desactive, al contrario. Así que me mantienes empalmado y me dices que estás deseando correrte en mi cara: "Quiero sentir como llego al orgasmo teniendo tu lengua clavada en mi coño".


No hace falta que repitas eso dos veces. A ver si piensas que eres la única que tiene obsesión con el sexo del otro. Me agacho y comienzo a comerte el coño... de nuevo. Está tal como lo dejé o mejor. Es increíble el calor que desprende tu vagina ¡Parece un horno!

Veo como me deseas. Tus pezones sobresalen tanto que me no puedo dejar de mirarlos. Pero tu me coges del pelo y me pones en mi sitio. No estás para tonterías y quieres que me lo trabaje bien duro... tanto como continua estando mi polla, que me oscila entre las piernas como un péndulo de carne hinchada.


Comienzas acariciándome el pelo, pero poco a poco te vas excitando tanto que prácticamente me estás clavando esas uñas de gatita que tienes en la cabeza. Estás descontrolada y los movimientos circulares de mi lengua sobre tu sexo no hacen más que excitarte. Tratas de decirme cualquier guarrada que se te ocurre... pero poco a poco te vas apagando y acabas por no poder articular frases complejas. Me encanta.


Yo disfruto tanto que no puedo evitar pajearme mientras tengo mi cabeza hundida entre tus piernas. Mi lengua es rehén de tu sexo, rehén voluntario, porque no hay lugar donde esté mejor que ahí. Quiero que notes toda mi boca en tu sexo, así que te lo como con toda la intensidad posible mientras mi mano derecha me masturba pensando únicamente en tu cara de placer.


"Méteme los dedos... por favor, méteme algo hasta el fondo, lo que sea". Saco mis dos dedos más largos, que por suerte lo son, y te los endoso hasta el fondo de tu cavidad. Te agarras al cabezal de la cama y comienzas a gritas de placer mientras mi lengua y mis dedos destrozan tu feminidad a base de una buena comida de coño, como la que todas os merecéis, porque, ya lo he dicho en otras ocasiones, no hay nada más bonito en este mundo que las mujeres. Por eso hay que respetaros siempre.


Te cansas de mis dedos. Estás a punto de estallar. Sin previo aviso me empujas, me pones boca arriba y tu te sientas sobre mi boca. "Come", es lo único que me dices. Y yo gustoso juego con mi lengua entre tus labios completamente hinchados. Estás tan húmeda que las gotas de tu jugo caen como rocío por toda mi cara...

Tu piel blanca, tus cabellos lisos apenas sujetados por la coleta, están en constante movimiento. Tus pechos, rojos de tanto pasar mi boca por ellos, piden que continúe. Tú no dejas de gemir y me incitas a no parar ni para respirar...


Estás gritando de gusto. Mis manos te agarran fuerte de ese culazo que tienes. Te digo que me tienes que poner cachondo más a menudo y me llamas algo así como "perro" y pones la mano en la pared de un golpe. Está claro que no tienes ganas de hablar y si de que siga chupándote tu sexo de esta manera, mientras te paseo las manos por tu culo y tu espalda. Joder... tienes un cuerpo increíble ¡Menudas piernas!


Finalmente no aguantas más y alertas a todo el vecindario de que vas a correrte. Lo anuncias a los cuatro vientos, pero lo mejor es que yo lo noto en primera persona. Estallas de tal manera que me asusto de los movimientos que haces sobre mi cara. Parece que me quieras meter dentro de tu sexo.

Pero no, "¡Hijo de la gran puta!" "¿Por qué?" gritas. Te sonrojas y estallas como la zorra guapísima que eres. Yo no paro hasta que me pones la mano dulcemente en el pelo. Quiero que notes hasta la milésima el placer que te mereces.


Es incuestionable que la vida nos regala momentos que hay que saber aprovechar. Porque a veces es difícil olvidarse de los momentos, como este en el que te hice morderte la mano, gritar y gemir de gusto únicamente porque tú habías sido capaz de lograr lo mismo conmigo. Gracias.


¡Feliz Navidad!

11 diciembre 2015

A flor de piel.

Abro la puerta de tu casa y entro. No hay nadie. Todo está en calma, pero al fondo de la estancia escucho un leve sonido. Apenas puedo percibir de qué se trata; por un momento dudo que hacer. No me queda otra que entrar, así que mis pasos se escuchan fuerte de camino mientras me adentro por el pasillo. Cuando abro la puerta, descubro que ese ruido eres tú. Estás masturbándote. Me miras sin parar de tocarte. Llevas todo el día pensando en mí; quieres follarme.


Me dices que me deseas desde hace días. Que no puedes dejar de pensar en las ganas que tienes de que te posea. Quieres que te haga mía, que te folle bien, porque lo necesitas como el respirar. Me susuras que estás dipuesta a todo... mientras yo solo te contemplo en tu belleza.

No paras de masturbarte. Estás demasiado a gusto como para parar. Noto como tienes el coño completamente húmedo, caliente, hinchado. Estás muy mojada y eso que aún no te he tocado. Me miras con deseo y quieres que comience a quitarme la ropa.


Te metes los dedos a pares... y parece que son poco para tí. Pero no es lo que buscas, tu quieres probar una buena tranca. Porque no hay nada que supere un buen polvazo. Me provocas gimiendo como una perra en celo. Yo no paro de calentarme. Te fijas en como crece la erección en mi pantalón, hasta el punto que me resulta molesto por la presión. Sin embargo, me gusta observarte... me resulta agradable como te excitas solo de mirarme. Así que me siento en la cama y te miro fijamente mientras tu sigues a lo tuyo.


Pero tu me abres tu gran coño. Me lo muestras en toda su gran hermosura. Quieres que lo haga mío, que lo conquiste como es debido, con una fuerte lucha en la que al final acabemos agotados los dos.Yo no puedo negarme, ansío disfrutar de él, de sentirlo por y para mí.

Así que me tumbo, recorro tu piel con mi lengua, mientras aspiro tu aroma. Ese aroma que tanto deseo. Me acerco, pero no voy rápido. Quiero saborearte en toda tu feminidad. Así que poco a poco deslizo mis manos y mis labios hasta que alcanzan tu sexo. Paseo mi lengua por el, lo toco con la punta de la lengua y comienzo a adentrarme en él con ganas.


No puedes estar más sabrosa. Me pasaría la vida haciendo esto, porque no hay nada mejor en la vida que saborear un buen coño. Y es que no entiendo como puede haber hombres que no saben disfrutar haciendo sexo oral, porque es increíble. Pasar la lengua caliente por el sexo húmedo de la mujer a la que quieres poseer es una sensación única.


Lo tienes rojo, hinchado, abierto y húmedo. Justo con los cuatro adjetivos que más me gustan para definir tu sexo. Pero lo importante es que me estás esperando. Juego contigo, con tus labios y finalmente comienzo a adentrar mis dedos en él.

Primero lo hago poco a poco, pero luego comienzo a coger más ritmo. Te meto dos dedos porque uno es muy poco para mí... pero nada comparado con la necesidad de tener mi sexo entre tus piernas. No obstante, con esto ya voy poniéndote a tono para que me desees con toda tu alma. Porque sabes de sobra que quiero sacar a esa zorra que llevas dentro... únicamente para mí.


Tu no haces más que gemir, que gritar de placer y de pedirme que no pare. Tampoco pensaba hacerlo porque lo hago con todo el gusto del mundo. Te tengo presa de mí y eso que únicamente estoy utilizando la lengua... pero ¡ay! ¡cuántas cosas se pueden hacer con una buena lengua! ¿verdad?

No dejas de moverte, fruto de la pasión del momento, del placer que estás sintiendo. Yo solamente la muevo en círculos en el interior de tu sexo mientras te acaricio con los labios todo el diámetro de él. Quiero que sientas que te tengo cogida por mi boca... como si fuera un pez.


Me dices que no pare... Te veo muy juguetona hoy, así que comienzo a jugar con el otro orificio de tu cuerpo. Te meto disimuladamente el dedo y tu no haces más que gemir de placer. Se ve que tienes ganas de pasar una buena noche y estás dispuesta a todo. Así que continúo jugando con mi boca en tu coño mientras mi dedo se te clava en tu trasero con delicadeza.


Me dices que me deje de "deditos" y te folle de una vez. A mí no se me dice eso dos veces, nena. Así que te tumbo sobre la cama y te meto la polla en el culo sin miramientos. Si quieres que te haga mía lo vas a ser, puta. Así que es el momento de hacer flexiones mientras te meto mi dura polla, que estaba deseando follarte de una vez, en el culo.


No extrañas mi verga en tu interior. Te sientes cómoda y yo más aún. Te respiro fuerte en la nuca, para que me escuches bien como me gusta penetrarte. Joder... no tienes ni idea de lo mucho que me gusta follarte duro. Así que no paro de endosarte mi sexo en tu ano.

Me coges fuerte del brazo, como si me fuera a escapar o a huir a alguna parte. Ahora mismo me encuentro justo en el lugar y haciendo lo que quiero. Te digo al oído que estás guapísima y que me encantas cuando te pones en plan puta, porque así es como más disfrutamos los dos. Supongo que hay que saber dejarse llevar, cuando la situación realmente lo merece, claro, como pasa ahora mismo.


Te digo que si en cualquier momento estás incómoda, no dudes en decírmelo. Pero no respondes... así que continuo follándote el culo. Pero hay un momento en el que realmente noto que estoy siendo demasiado brusco, así que saco mi polla de ti y miro a mi alrededor para poder limpiarme antes de entrar en tu vagina. Pero una vez más me sorprendes, antes de que me aleje de ti me dices: "¿Dónde te crees que vas?", coges tu tranca con tu mano y te la vuelves a meter en el culo. Está claro que esta noche lo quieres todo... y más.


Me dices que te encanta sentir mi polla. No me sorprende, pero me centro en seguir follándote. Tú, que estás más que caliente, me abres las nalgas para que pueda penetrarte sin problemas. Está claro que aquí hay una persona que necesita sexo y no tiene miedo, ni en pedirlo, ni en buscarlo. Supongo que cuando encuentras a alguien compatible, hay que aprovecharlo.


Estoy disfrutando mucho. Realmente hacía bastantes meses que no tenía sexo anal... y aunque no es una de mis preferencias, como me encanta el sexo, lo disfruto igual que con cualquier cosa. Es que no puedo evitar ser así...

Te cojo fuerte del pelo y te hago penetraciones profundas, para que la sientas en todo tu interior. Me gusta oírte como gimes. Me dices que estás muy perra y te respondo que te creo. Es evidente. Así que continuo, mientras siento como comienzas a sonrojarte. Estás gozando de lo lindo.


Me pides que vaya más rápido. Como tus deseos son órdenes para mí, poso mis manos en tu trasero, aprieto bien tus nalgas y comienzo a penetrarte sin miedo. Estás completamente abierta para mi y yo tengo los testículos tan hinchados que necesito descargarlos con fuerza contra tu pequeño cuerpo. Me encanta verte de espaldas y contemplar como gimes de placer mientras tus dulces cabellos rubios se mueven en cada una de mis embestidas.


Finalmente sueltas un "¡Ahhhh...!" y la saco de golpe. Desde que una noche estuve con una chica a la que le encantaba el sexo anal y me pidió que le diera muy fuerte... tal vez demasiado porque esa noche la acabamos en el hospital. Pero esa ya es otra historia... El caso es que tengo mucho respeto al sexo anal y trato de llevar cuidado, más con mi tranca.


Sin embargo tú estás completamente caliente. Me dices que no tenga "remilgos" y que te folle de una vez por todas. Hasta yo me sorprendo que estés en este plan, pero no tengo nada en contra... evidentemente. Me dices que hoy estás muy sensible y que tienes las sensaciones a flor de piel, sobre todo sexuales. Es rozarte y siento como tu piel se eriza. Estás completamente excitada y me encanta.

De todas formas el susto perdura y decido que no voy a continuar con el sexo anal. Así que me pongo a tu espalda, te beso el cuello por detrás y te vuelvo a meter el dedo en el ano. Si quieres disfrutar vas a hacerlo... yo nunca fallo.


Estás deliciosa. Me encanta verte el rostro inundado de placer. Realmente estás para comerte y más con este calentón que traes. Así que te acaricio el clítoris con insistencia. Tocándote adelante y atrás, pronto comienzas a respirar tan fuerte que tienes un orgasmo de campeonato. Sin embargo a mi eso solo hace que ponerme todavía más cachondo. Así que vuelvo a la carga con mi lengua, antes no he tenido suficiente... tal vez porque nunca tengo suficiente contigo.


Estás tan buena que te comería siempre. Te lo chupo todo de arriba a abajo porque quiero sentir el aroma de tu orgasmo. Están tan mojada que prácticamente bebo de tu cuerpo. Sin embargo estás preocupada por í y me pides que te la meta, sabes que yo también estoy deseando correrme mientras te follo como sea, porque te deseo tanto que sólo quiero sentirte.



Me encanta como gritas, como se mueven tus dulces pechos en cada una de mis internadas. Mi polla está tan dura que comienza a dolerme. Será porque tanto sexo oral es malo para mis huevos, que no hacen más que hincharse hasta el punto que el deseo me arrolla y necesito adentrarme en tu delicioso cuerpo. Esa piel blanca tan deliciosa solo me provoca más ganas de poseerte.

Tu te agarras bien fuerte al cabezal de la cama y esperas que explote. Comienzas a decirme guarradas, quizás porque ya me conoces demasiado bien y sabes que con tanta provocación no voy a durar mucho. Te gusta llevar el control hasta cuando me corro... pero voy a vengarme de ti pronto, ya verás.


Comienzo a gritar, me estremezco. Joder... no hago más que ponerme rojo, sudar y sentir la necesidad de sacar todo mi semen del cuerpo, dándotelo como una ofrenda a la diosa del sexo que tú eres. Porque nena, si hay alguien que se merezca esto eres tú.

Así que cuando noto que ya estoy, cierro los ojos, me saco la polla y antes de cogerla con mi mano ya comienza a escupirte toda mi leche por tu cuerpazo. Te salpico desde la cara hasta tu coño hinchado... por toda esa piel que esta noche ha sentido a flor de piel este glorioso polvazo.


Me dices: "esto es por tenerme todo el día como una perra cachonda, cabronazo"; a lo que te respondo: "Es que eso es lo que eres... igual que yo".